miércoles, 23 de marzo de 2011

Las Madres de Plaza de Mayo y su vigencia politica


MEMORIA ACTIVA

LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO SIMBOLIZAN EL DERECHO A LA VIDA Y A LA LIBERTAD, PERO TAMBIEN A LA LUCHA POR UNA SOCIEDAD MAS JUSTA

La nota de Silvina Friera  para Pagina 12, expresa en toda su dimensión el coraje de esas queridísimas “locas” como la descalificaba el poder militar, y que,  en no pocos casos también hoy es utilizado por sectores políticos porque en gran medida “ellas encarnan el vinculo entre derechos humanos y rebelión. La expresión de Ulises Gorini, en su libro “La rebelión de las Madres” ubican en toda su dimensión a esas mujeres que a 35 años de la dictadura militar siguen teniendo plena vigencia en la vida política nacional, mal que les pese a aquellos que se sienten horrorizados por el puñado de verdades que no vacila en gritar con el puño cerrado, Hebe de Bonafini. La nota de Silvina es una radiografía del libro de Gorini, y vale la pena no solo su lectura, sino también acceder a esa obra de monumental investigación periodística.


“Qué coraje tuvieron esas queridísimas “Locas”. Sí, con mayúsculas. El apelativo –descalificación moral y psíquica del poder militar lo adoptaron como “nombre de guerra”. Qué coraje infinito tienen. Conviene plantar banderas verbales en presente; el pretérito fermenta mal. Le quita a la lucha ese lubricante político-emocional ineludible a la hora de captar lo que representan las Madres desde hace más de tres décadas –para precisar, desde el 30 de abril de 1977–. Ni los secuestros de su principal impulsora, Azucena Villaflor de De Vicenti, y de otras dos mujeres, María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga –gestoras decisivas, ni los sucesivos ataques de la dictadura lograron amedrentarlas ni correrlas de la Plaza de Mayo.

Ese emblemático espacio público que eligieron para escapar del laberinto que implicaba peregrinar inútilmente por despachos oficiales, cuarteles, iglesias y juzgados, donde sistemáticamente todas las puertas se cerraban. Los esfuerzos individuales por buscar información sobre sus seres queridos desaparecidos se agotaban al mismo tiempo que chocaban con la férrea estructura del Estado terrorista. No querían ni podían quedarse quietas. A fuerza de poner el cuerpo juntas –todos los jueves a las 15.30–, esas mujeres que desafiaron el terror se transformarían pronto en “un nuevo hecho maldito” para los sectores dominantes del país. Fueron, son y serán protagonistas principales de la política nacional. A 35 años del golpe militar, el matutino Página/12 reedita dos libros monumentales –por la extensión, el aporte y el enfoque que indagan en el surgimiento de este movimiento social de mujeres, uno de los más singulares del país y del mundo. Se trata de la excepcional Historia de las Madres de Plaza de Mayo, escrita por el abogado y periodista Ulises Gorini. Mañana, en el Día Nacional de la Memoria, se lanzará el primer tomo, La rebelión de las Madres, 600 páginas que abarcan de 1976 a 1983, prologado por Osvaldo Bayer. El segundo, La otra lucha (1983-1986), aparecerá el domingo 3 de abril

Como plantea Gorini en la introducción de La rebelión..., primer ladrillo fundamental que los lectores podrán comprar a 34 pesos, el conflicto esencial acuñado en el mito de Antígona parece reencarnar en los primeros pasos de ese puñado de mujeres indómitas. “El enfrentamiento entre Creonte, el rey de Tebas que ordena que el cadáver de Polinices, hermano de Antígona, permanezca insepulto en castigo por su ataque al poder, y Antígona, que intentará enterrarlo en cumplimiento de un mandato familiar, ‘cuya vigencia no es de hoy ni de ayer, sino de siempre’, representa la colisión entre la razón de Estado, que requiere una condena ejemplificadora, y la razón fundada en el lazo de sangre, que se justifica como una ley que se remonta a los orígenes de la humanidad. La dialéctica entre lo público y lo privado, entre la política y la familia, entre la vida y la muerte que se manifiesta en aquel mito, se repite de otra forma –pero sustancialmente igual en el surgimiento de este movimiento de mujeres, en la segunda mitad de los años ’70, a fines del siglo XX, como respuesta a la desaparición forzada de sus hijos, perpetrada por el terrorismo de Estado.”

Exhaustiva y brillante resulta la faena de Gorini. Durante más de una década investigó sin dejar ningún cabo suelto. Consultó numerosas fuentes, examinó documentos secretos de la dictadura, revisó con lupa los diarios y revistas de la época, acopió material fotográfico y fílmico, contó con el valioso archivo de las Madres, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la Comisión Nacional Sobre Desaparición de Personas (Conadep) y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Pero también revolvió archivos personales y sumó el trascendental testimonio de las protagonistas, como Hebe de Bonafini, Nora de Cortiñas, María Adela Antokoletz y María del Rosario Cerrutti, entre tantas otras. El abogado, docente y periodista especializado en derechos humanos no se conformó con volcar el cúmulo de información obtenida a través de una prosa amena y fluida. La rebelión..., publicado por primera vez en 2006, dista de ser un relato histórico pasteurizado por las buenas intenciones. Hay, en la arquitectura del libro, en la razón de ser de esa escritura, un andamiaje teórico complejo que abreva en la antropología, la psicología, la sociología y la economía. Desde el intento de componer una narrativa hasta entonces no escrita, Gorini ensaya, articula hipótesis, encara la cuestión a partir de una dimensión integral. El primer tomo –el segundo también navega mejor en las aguas del ensayo que en el río de la mera historia. De entrada deja sentado que las Madres son un movimiento social de resistencia, una fuerza política. Aunque al principio ellas no se concibieran a sí mismas como un nuevo sujeto político, como un movimiento.

–¿Qué significado tiene la reedición de su libro a 35 años del golpe?

–La reedición está en relación con lo que representan las Madres en la escena política, de la cual nunca han estado ausentes, como verdaderas protagonistas de primer orden de la política nacional. Un simple repaso de los diarios de estos últimos 34 años nos demuestra que esto es así. Las Madres nos aportan, además de su dignidad y su modelo de rebelión, su extraordinaria originalidad política. El pasaje de la búsqueda individual del hijo propio hacia la lucha colectiva contra el aniquilamiento de la oposición política, en especial de los sectores más indóciles y radicalizados, es un recorrido que no tiene precedentes en la historia argentina y mundial. El sentido transformador de la maternidad, que rompe con las formas individualistas, patriarcales y burguesas, para proyectarse en un nuevo tipo de maternidad socializada y altamente politizada tiene un valor de enorme creatividad.

–En la presencia constante de las Madres, además de otros organismos, está la cifra de este presente en el que se llevan a cabo numerosos juicios por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.

–Las Madres simbolizan no sólo la demanda de justicia sino un concepto amplio de los derechos humanos: el derecho a la vida y la libertad, como principio, el despliegue de todos los derechos que hacen a la dignidad de los seres humanos como horizonte. El tema del procesamiento del genocidio no es un camino ya acabado o pronto a finalizar. El avance en los juicios contra un importante grupo de genocidas es un gran paso en esa dirección, que debe continuar con, por ejemplo, el enjuiciamiento de los personeros de los grupos económicos y sociales que fueron parte del soporte mismo del genocidio. Igual responsabilidad criminal que a los ejecutores directos del exterminio les cabe a quienes concertaron con ellos el plan económico de la dictadura. Deben ser juzgados, tal como lo postuló el abogado Carlos Slepoy. Pensar que la política económica de Martínez de Hoz no tiene que ver con el genocidio y que Martínez de Hoz y los integrantes de los grupos económicos que lo apoyaron y se beneficiaron con sus políticas no tienen una responsabilidad penal no es sólo una ingenuidad sino una distorsión histórica. Pensar que Videla es responsable y no lo son los titulares de los grupos económicos y las empresas que lo avalaron y que las políticas económicas de Martínez de Hoz no han sido parte del genocidio sería un grave error: sería dejar intacto el huevo de la serpiente. El camino de la justicia todavía tiene un largo trecho que recorrer y no es un camino sin riesgos, como lo demuestra tanto la desaparición de Julio López cuanto la existencia de sectores políticos indiferentes o directamente opuestos a la necesidad de hacer justicia.

–¿Por qué desde el título del libro pone el énfasis en la palabra rebelión?

–Las Madres simbolizan un concepto amplio de los derechos humanos, que involucra el derecho a la vida y la libertad, pero también el derecho en general a una sociedad más justa, e incluso a la resistencia, a la rebelión, para alcanzarla. La idea de la rebelión vinculada con los derechos humanos es algo que casi no se menciona en relación con las Madres o con la teoría de los derechos humanos. Existe una idea positivista y liberal de los derechos humanos que, en el mejor de los casos, los concibe como una declaración, una serie de artículos en la Constitución, o cosas por el estilo, y no dice una sola palabra sobre la forma de hacer efectivos esos derechos. El capitalismo deja librada la programática de los derechos a la libre empresa y la libertad de mercado. En consecuencia, se transforman, en el mejor de los casos, en derechos meramente declarativos. Frente a esa hipocresía, las Madres, al igual que lo hicieron frente al terrorismo de Estado, vinculan la defensa de los derechos humanos con el derecho a la rebelión. Las Madres son la encarnación misma de ese vínculo fundamental entre derechos humanos y rebelión.

–En sus libros aborda la lucha de las Madres bajo la dictadura y durante los primeros años de la posdictadura. ¿Qué opina de lo que ocurre con las Madres a partir de 2003?

–Estábamos acostumbrados a ver a las Madres permanentemente en la oposición y en la crítica al poder desde las posiciones más duras. Pero a partir de 2003 hay un cambio fundamental en relación con el poder, o cuanto menos con el nuevo gobierno, representado por Néstor Kirchner. Este cambio se explica por procesos internos del movimiento de las Madres, pero también por posiciones políticas del gobierno de Kirchner. Es innegable que con la anulación de las leyes de amnistía, entre muchos otros hechos, Kirchner apuntó directamente al corazón de las Madres y ellas respondieron positivamente frente a este giro. Hay que tener en cuenta tanto de dónde veníamos –impunidad y neoliberalismo a rajatabla y luego crisis del 2001–, cuanto las diversas perspectivas que se abrían para el país en relación con los diversos proyectos políticos que se enfrentaban. En esa encrucijada, las Madres representaban un factor clave. No podemos soslayar el enorme valor simbólico que tienen para la política argentina. Desde su surgimiento este grupo de mujeres adquirió un enorme significado ético y político, primero al constituirse en el punto de partida de una resistencia que permitió cambiar las previsiones que los genocidas tenían para la Argentina y enfrentar luego las claudicaciones de la etapa posdictatorial. Es decir, el valor simbólico reside en ser el punto inicial de otra política y de otro país, basado en la dignidad que había sido mancillada por los golpistas y abandonada por sucesivos gobiernos constitucionales. Después de la crisis del 2001 –que es la crisis de la política, la economía y la sociedad en su conjunto, tal como había sido modelada desde mediados de los setenta, pasando por la dictadura, hasta la llamada etapa de transición, se pone en evidencia con mayor claridad el valor simbólico que las Madres tienen para una reformulación profunda de la sociedad y, si se quiere, para una relegitimación de la política.

Las Madres –lo han demostrado jamás permitirán que el huevo de la serpiente permanezca intacto. “Desconocer la importancia de los juicios, sosteniendo que es una cuestión del pasado o algo meramente oportunista, o establecer una diferencia entre los juicios y los ‘derechos humanos de hoy’, como si se pudieran separar ambas cuestiones, es desconocer la relación dialéctica que hay entre el pasado y el presente, y entre genocidio y estructura económica, social y política –subraya Gorini–. Los juicios a los responsables del genocidio no sólo son un problema de justicia retroactiva, sino que tienen que ver con modelar el presente y el futuro de los argentinos. La vigencia plena de los derechos humanos implica transformar a fondo la estructura del país y acabar con aquel huevo de serpiente. Esta es la lección que surge de toda la historia de las Madres de Plaza de Mayo.”

martes, 22 de marzo de 2011

Las elecciones en Chubut y las reacciones de la oposicioin




Si fue patético observar los rostros de los dirigentes del Peronismo Federal levantando los brazos junto al desencajado de Das Neves después de las una de la madrugada cuando este anuncio el “triunfo de Buzzi, no es menos triste la imagen de algunos vestales de la democracia opositora, que,  a casi tres días de las elecciones en esa provincia. no han abierto la boca, no ya para hablar de fraude, pero si por lo menos para exigir que se transparente lo que sucedió en la elección del domingo.  

¿SE HABRAN ENTERADOS LOS PARTIDOS DE LA OPOSICION QUE CLAMAN PÒR LA TRANSPARENCIA Y EL MEJORAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES DEMOCRATICAS, DE LO QUE PASO EN CHUBUT ¿

Las 15 mesas que faltan escrutar, la diferencia de lo obtenido entre las formulas de gobernador y la de diputados provinciales, los votos impugnados no resueltos aun,  la manipulación sobre un escrutinio que se extendió por mas de siete horas cuando a la mañana Das Neves anuncio que se conocerían todos los números a las 20, son elementos suficientes para que todos los partidos políticos por lo menos plantearan por lo menos la necesidad de transparentar lo que por ahora aparece mas que  como oscuro, negro.

Yo me pregunto que hubiera pasado si este episodio se hubiera registrado en una provincia gobernada por el Frente Para la Victoria ¿  A Clarín por lo menos no le hubiera alcanzando la tapa para colocar los títulos catástrofes de “Fraude, bochorno, vergüenza,”, etc.etc. entre otros, mientras los zócalos de TN se habrían ubicados sin solución de continuidad, arriba  y debajo de la imagen.. 

En realidad esta pobre expresión democrática no es un dato de la realidad actual, si recurrimos a la MEMORIA,  y recordamos que desde el derrocamiento de Perón, el justicialismo ha sido el único partido proscripto, durante casi 20 años, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza cuando un dirigente radical debió pedir prestados votos peronistas para llegar a la presidencia de la republica en la parodia electoral de Aramburu y Rojas en 1958. Y ni que hablar del otro presidente radical que llego a la Rosada con menos del 25 de los votos por la proscripción peronista.  

Para todo la geografía democrática siempre el peronismo fue imagen” antidemocrática”. José Pablo Feimann habla en su libro “Peronismo” de esa” persistencia argentina, tan castigada por  la mayoría de los partidos políticos,  Por lo menos aquellos que siempre fueron la apoyatura de las dictaduras militares. 

En este caso de Chubut se reitera la discriminación a través de un comicios, que por lo menos de transparente no tuvo nada.  Vale la pena en ese sentido reproducir los  datos que da a conocer el blogs “La Pampa Peronista 

Chubut: los números y un sinfín de suspicacias

Las 15 mesas que faltan escrutar (unos 2000 votos), la diferencia entre lo obtenido por las fórmulas de Gobernador y la de Diputados Provinciales y los votos impugnados en la categoría gobernador parecen ser las claves de un extraño resultado.      

Pese a que al día de hoy el Tribunal Electoral de Chubut no publicó los datos, vamos a intentar hacer un racconto de lo más importante de la votación del domingo, pero tengamos en cuenta que el escrutinio aún sigue y está abierto.

Eran 1133 mesas de las que se escrutaron 1118 (98,67%), quedado aún 15 mesas sin escrutar, de las cuales 3 son de Comodoro Rivadavia y se estima que serían aproximadamente 600/700 votos entre las 3 mesas. Unos 2000 en total.

Oficialmente los votos hasta este momento, el escrutinio arroja: 1) PJ Federal: 37.78% 2) FPV: 37.19% 3) UCR: 11.86% 4) Votos en Blanco 5.25%. 5) Coalición Cívica 1.74%, 6) Votos impugnados 1.44% y después vienen partidos vecinales como el PICH, PACH y el "vecinalista" Proyecto Sur.

La diferencia a hoy faltando escrutarse 15 mesas (2.000 votos se estiman, pero se desconoce a que ciudades son muchas de las mesas que faltan) es de 1501 votos (0.59%).

Contrariamente a lo que generalmente ocurre, la lista que supuestamente resultó ganadora para Gobernador (PJ Federal) perdió en lo que a diputados provinciales se refiere, rubro en el que, fue el FPV quien ganó por aproximandamete 250 votos (35.42 para el FPV y 35.33 para el PJ Federal).

La diferencia entre lo obtenido por las fórmulas de Gobernador (y Vice) y la de Diputados Provinciales son de 2.45% para el PJ Federal y 1.77% para el FPV. En el 2003 la diferencia (con un peronismo unido) fue de 1.2% y en el 2007 fue de 4.17%. Estas diferencias sirven para que veamos que cuando más grande es la diferencia es porque más alto fue el porcentaje de votos obtenido para la categoría de gobernador (2003: 45.59% y 2007: 76.72%) por lo cual la diferencia entre Buzzi y su lista a Diputados Provinciales es casi del doble a lo suele ser cunado se obtiene esta cantidad de votos. Además, nunca se dio a la inversa, es decir que el gobernador que resultó ganador, pierda en su lista a diputados, otro dato que genera suspicacia.

Un dato no menor es la cantidad de votos impugnados y en blanco para la categoría a Gobernador (las otras categorías no las podemos ver, porque aún no cargaron los datos en el tribunal electoral, a más de 24 horas de la elección). Con relación a los votos en blanco, desde el FPV en Chubut argumentan que la cantidad de votos en blanco (casi 14mil votos, un 5.25%) es un número razonable, para una elección donde no compiten muchas listas (y mucho menos si van dos listas del peronismo), cosa que no ocurrió en esta elección, ya que participan el FPV, el PJ Disidente, la UCR, CC, Proyecto Sur, PACH y PICH (estas últimas dos son vecinalistas), de esta forma el elector tenía prácticamente todas las opciones del abanico ideológico y entonces no se entiende tanto voto en blanco.

Los impugnados, tal vez a criterio del FPV reviste la mayor importancia porque ahí creen que les están "robando" la elección, ya que sostienen que el dasnevismo impugnó los votos de los miembros de la policía de la provincia que votaban en la escuela donde estaban cumpliendo el servicio de custodiar el comicio y no en la escuela donde le correspondería de acuerdo a su domicilio. El FPV sostiene que en el electorado policial, ganan con amplitud y que esto les daría la ventaja que dicen tener (ganar por 700 votos en toda la elección) ya que tres o cuatros días antes de veda Eliceche prometió un aumento salarial a los policías, esto sumado a que el ex jefe de la policía de Chubut milita en el FPV.

Otro tema que llama la atención en el kirchnerismo chubutense, es que el corte de boleta se dio solamente de manera puntualizada en las boletas del FPV y no en las del PJ Disidente. Por ejemplo, el FPV gana a Intendente en Comodoro Rivadavia por 5600 votos de diferencia y en Gobernador lo hace por 52 votos. O por ejemplo en Puerto Madryn donde Eliceche gana por casi 2800 votos y en la intendencia según los datos oficiales de este momento el FPV está perdiendo por 7 votos (con 200 votos impugnados, otro tanto recurridos y una urna impugnada por tener más votos que votantes).

Por último, el FPV también hizo denuncias de fraude en Trelew, donde tuvo la derrota más pronunciada en las dos categorías (Gobernador e Intendente) algo así como entre 5 y 7 puntos.

El miércoles arranca el recuento de votos. El FPV tiene la esperanza e íntimamente dicen tener la certeza de que los números los respaldan, de que el resultado anunciado oficialmente se corregirá a su favor.

Además, en el juego de sensaciones y comportamientos, especulan dentro del FPV que el tibio discurso de Das Neves dándose por ganador (siendo el una persona que si hay algo que le sobra es verborragia), la no exposición de Buzzi y la cautelosa cobertura de los medios nacionales anti kirchenristas, dan una pauta de que ni ellos mismos (el PJ Disidente) están convencidos del "triunfo".

La falta de transparencia de como se informaron los datos (los pocos datos, ya que aun no se sabe de manera pública para todo el país como votó cada ciudad) y la manipulación del escrutinio, suma aún más dudas a las  ya planteadas.

Resolverá la justicia electoral. El resultado está abierto.

Nota publicada en el blog La Pampa Peronista

La hora de la sangre y los negocios


MEMORIA ACTIVA

El reloj del golpe fue marcado por los civiles del partido sin votos que floreció en la Década Infame después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen y se quedó demudado en el 45 con la llegada del peronismo, Precisamente, al entreabrirse la puerta de la Casa de Gobierno, hacia también su ingreso el poder mas rancio de la Argentina. Al poco tiempo juraba como ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, y con el,  la legión de los integrantes del Partido Sin Votos. Conformaban toda la geografía del país. Desde la comuna mas pequeña hasta el ministerio de Economía. Había de todos los colores políticos, menos de los proscriptos de siempre.

EL 24 DE MARZO DE 1976. HABIA SONADO NUEVAMENTE LA HORA DE LA SANGRE Y LOS NEGOCIOS

El 24 de marzo de 1976 volvió a sonar en la Argentina la hora de la espada. El país ya lucía pintado con colores marciales en 1976, cuando la Junta Militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla asaltó el poder y derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo.

Dos decretos de 1975, el 2.270 y el 2.272, le habían dado el monopolio de la represión a las Fuerzas Armadas y la misión de “aniquilar a la subversión”. Los uniformes se habían incorporado al paisaje y a las pesadillas de la gente común.

El golpe fue, tan cantado que días antes los legisladores radicales habían retirado la estatua de Hipólito Yrigoyen del Congreso por temor a que fuera humillada, subrayaba el clima social con sordos ruidos de tanquetas y de aceros y repartía desde los medios de comunicación los rostros graves y cenicientos de quienes subían las escaleras de los palacios del poder público inflando aún más el espíritu carnicero que los dominaba.

Contaminando por unanimidad todos los medios de comunicación, la imagen del nuevo poder, a cargo de la Junta Militar de Videla, Emilio Eduardo Massera (Armada) y Orlando Ramón Agostini (Fuerza Aérea) podría sintetizarse como un monstruo uniformado con el cuchillo entre los dientes.

Esa hipermilitarización de la vida cotidiana, la designación de interventores con jinetas en todos los ministerios y gobernaciones, la seguidilla de bandos y comunicados en voz metálica y amenazante marcando el paso del comportamiento diario, entregaban la certeza de que se estaba ante una era castrense al ciento por ciento.

La casta ferrosa se adueñaba del poder y, a los exclusivos fines golpistas repartía, por un acuerdo del Equipo Compatibilizar Interfuerzas (ECI) formado en 1975, el 33 por ciento de la administración total del país para cada una de las armas de cielo, mar y tierra.

Pero entre tanta fanfarria se entreabría una puerta restauradora del poder civil más rancio de la Argentina. El que juraría como ministro era nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz (h.) acompañado por una troupe tan encorbatada como cuartelera, el Partido del Orden sin Votos, que se había desacomodado con la vigencia del sufragio universal y secreto, el que había vuelto por sus fueros con el golpe del 30 y la Década Infame, el que se había sentido desesperado y sin brújula con la sorpresa del peronismo en 1945