viernes, 13 de mayo de 2011

Las repercusiones por dentro del universo oficialista






PARA LA CGT LA ALIANZA CON EL GOBIERNO NO SE ROMPE SENTENCIO  PIUMATTO AL AFIRMAR QUE LOS “PROFETAS DEL ODIO NO VAN A CONSEGUIR DIVIDIR AL MOVIMIENTO NACIONAL Y POPULAR

“EL DISCURSO NO FUE DIRIGIDO A NADIE EN PARTICULAR, Y SI EN CAMBIO EXHIBIO UNA DUREZA MUY FUERTE”, REFLEXIONO EL JEFE DE GABINETE, Y AFIRMANDO  QUE LA PRESIDENTA NO “SE  VA A DEJAR EXTORSIONAR”

LA PRESIDENTA PIDE QUE NO LE FALLEN LOS QUE LE TIENEN QUE DAR UNA MANO” , SEÑALO LA TITULAR DE LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO ESTELA DE CARLOTTO

EN CAMBIO PARA EL MINISTRO DE TRABAJO EL DISCURSO NO TUVO UN  SOLO DESTINATARIO. “NO ES COMO CREEN ALGUNOS QUE ESTUVO DIRIGIDO A MOYANO, YA QUE LOS SECTORES SINDICALES APUNTADOS ESTAN RELACIONADOS CON BARRIONUEVO COMO EL CASO DE LOS PETROLEROS.


El jefe de Gabinete aseguró que el discurso de ayer de Cristina Fernández de Kirchner no fue dirigido a nadie en particular sino que sólo exhibió "una posición de dureza muy fuerte" con la que la primera mandataria dejó en claro que “no se va a dejar extorsionar por nadie". Además, criticó a quienes interpretaron que el mensaje fue dirigido al titular de la Confederación General del Trabajo: "Moyano es el secretario general de la CGT y la CGT es la columna vertebral del movimiento peronista, que conduce la Presidenta", sentenció.
 
Para el jefe de ministros, CFK “dice lo que dice porque necesita que algunos escuchen que le digan esas cosas, pero es injusto cuando se lo pone a Moyano como si (el mensaje) fuera (dirigido) a Moyano".

En este marco, afirmó que la mandataria "sabe que Moyano tiene una vocación superlativa por resolver los problemas de los trabajadores" y que el líder sindical "sabe que no hay nadie en este país que pueda sostener un proyecto político que comprenda a los trabajadores como el proyecto que encarna Cristina".

Durante una entrevista radial, Fernández interpretó que lo que hizo la primera mandataria “no fue una 'mariconerada' sino, por el contrario, una posición de dureza muy fuerte, donde desde mi análisis entiendo que está diciendo `no me banco trabajadores explotados, con lo cual voy a ir con los tapones de punta y no me va a extorsionar nadie`".

Por otra parte, dijo sentirse "orgulloso" por la postura exhibida ayer por Cristina Kirchner en el marco de un acto que encabezó en el municipio bonaerense de José C. Paz, donde reafirmó que siempre estará "del lado de los trabajadores", aunque advirtió que no se puede "ser rehenes" de gremios que "terminan desprestigiando al movimiento sindical".

"Por eso la presidenta marca la cancha de la forma en la que la marca y por eso me honra saber que no estoy siendo ministro de cualquier cosa sino de una mujer que tiene todo lo que tiene que tener para saber que tiene que mandar y que no la arrían con un palito", sostuvo el jefe de ministros

PARA ESTELA DE CARLOTTO, LA PRESIDENTA “PIDE QUE NO LE FALLEN”

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo estimó que Cristina Fernández de Kirchner “no se va a bajar” de su reelección porque “tiene un compromiso” con el pueblo. Por el contrario, añadió, lo que la mandataria “está diciendo fervorosamente y con una sinceridad absoluta es que no quiere el poder pero que tampoco quiere que les fallen quienes tendrían que darle la mano”.

“Ella está mandando un mensaje no de que se va a bajar, sino que no es su vida el llegar a tener poder”, aclaró Carlotto, que salió a respaldar públicamante la posibilidad de que la Presidenta se candidatee para mantener el cargo durante cuatro años más.

Lo que ocurre, para Estela, es que lo que CFK “quiere es hacer las cosas bien desde el lugar que le dimos nosotros con el voto y que hay que respetarla”. En declaraciones radiales, la titular de Abuelas recordó que Cristina “ha mandado mensajes a los que le pusieron trabas, que es el poder económico y ahora a los que desde los sindicatos evidentemente, y ha trascendido en los medios, quieren ejercer poder político y puntual, y quizás la presionan con que si no le dan lo que le piden hacen tal cosa”.

Además, sostuvo que la Jefa de Estado se está esforzando al máximo "por hacer las cosas bien, porque la acompañen con honestidad, con lealtad. Y es cierto que dicen, por un lado, apoyamos a la Presidenta, y por otro, le tiran ondas de `si no nos dan esto le hacemos un paro


PIUMATO, “AL QUE LE QUEPA EL SAYO QUE SE LO PONGA”

 Piumato: “El secretario de Derechos Humanos de la CGT aseguró que “la alianza” de la central obrera con el Gobierno nacional “no se rompe” y evitó interpretar que el duro mensaje de ayer de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fuera dirigido a la cúpula sindical.

Para Julio Piumato, "ese guante" que arrojó la Presidenta al decir que no aceptaría extorsiones de nadie debe recogerlo aquel "al que le quepa el sayo". Y en este sentido concedió que desde algunos sectores gremiales "hay que tener racionalidad en los conflictos".

Por otra parte, el sindicalista volvió a manifestarse a favor de la reelección de Cristina Kirchner y utilizó como metáfora el juego de "truco" para clarificar la posición de la central obrera: "Si tenés un as de espadas, ¿para qué vas a buscar un tres en el mazo?".

“La alianza estratégica CGT-Gobierno no se rompe", enfatizó el también diputado nacional del Frente para la Victoria en su cuenta de Twitter. En otro mensaje, Piumato señaló que "los trabajadores no traicionan ni olvidan a quien se juega por ellos" y criticó a “los profestas del odio” que, "como no pueden decir que quieren volver el país al pasado negro” buscan “dividir al movimiento nacional y popular".

TOMADA, EL DISCURSO NO TUVO UN SOLO DESTINATARIO

El ministro de Trabajo consideró que el mensaje que lanzó ayer Cristina Fernández de Kirchner en José C. Paz "no tuvo un destinatario personal" ni estuvo dirigido "a la parte mayoritaria del movimiento obrero". Según él, "la Presidenta se ha dirigido a todos los actores sociales y, en particular, a algunos casos aislados en términos de metodología del conflicto, para llamarlos a la reflexión y señalarles que no es así como vamos a poder fortalecer este modelo".

Durante una entrevista radial, Carlos Tomada dijo que criticó "esa característica (que tienen algunos sectores) de querer buscar un destinatario específico y concreto en la CGT, pero a mí me parece que no tuvo un destinatario personal".

"Más que dirigirse a la parte mayoritaria del movimiento obrero, se refirió en general a aquellas situaciones en particular que pueden producir zozobra e inquietud en algunas situaciones", agregó. Se trató de una "intervención muy importante de la Presidenta, donde ha planteado el escenario de acá en adelante, en términos de cómo hacemos y cómo debemos fortalecer un modelo de crecimiento económico y social", argumentó

En el mismo sentido, agregó que también "fue un discurso muy fuerte y emotivo, sobre todo en el aspecto humano, de mucho coraje y de gran decisión de decir las cosas como son

Cristina, su ultimo mensaje, la CGT y el modelo

LA JEFA SOY YO, Y SI NO,  ME VOY A MI CASA”, LO DEJO BIEN EN CLARO LA PRESIDENTA EN LA MAYOR DEMOSTRACION DE PODER, EN ESTE CASO ANTE LOS QUE DICEN APOYAR LA GRAN TRANSFORMACION QUE VIVE EL PAIS.

OJO QUE A CRISTINA NO LA VAN A CORRER NI POR DERECHA NI POR IZQUIERDA Y ESTO QUEDO REAFIRMADO PARA LOS QUE PIDEN LA REELECCION, PERO TAMBIEN PARA AQUELLOS QUE SE PROCLAMARON CANDIDATOS Y DESPUES SE MANDARON A GUARDAR CUANDO LOS NÚMEROS LO APLASTABAN

EL MOVIMIENTO OBRERO LA NECESITA A CRISTINA, Y VICEVERSA,  MUCHO MAS SI SE TIENE EN CUENTA QUE LOS SECTORES GREMIALES A LOS QUE SE REFIRIO LA PRESIDENTA COMO LOS PETROLEROS,  ESTAN MAS CERCA DE BARRIONUEVO QUE DE MOYANO, Y EN ESO SE EQUIVOCA LA CORPORACION MEDIATICA CUANDO LO SEÑALA AL LIDER DE LA CGT COMO DESTINARIO DEL MENSAJE.  


Por Roberto Caballero Director de Tiempo Argentino. Hay dos lecturas posibles sobre el discurso de Cristina en José C. Paz. Una es humana y la otra es política. La primera refleja una verdad que quedó desnuda hasta el desgarro con la muerte súbita de Néstor Kirchner: el poder es ejercido por personas acosadas por los mismos fantasmas y problemas que acosan a cualquiera de nosotros. Esta carnadura humana, esta dimensión existencial y espiritual, sin embargo, es habitualmente ignorada por los analistas políticos, que juegan al TEG pensando que las fichas y posibilidades son infinitas por investidura o cargo, y convierten a los protagonistas de la cosa pública en superhéroes o supervillanos que actúan por fuera de las dificultades pedestres. Cuando Cristina dice que no se muere por ser reelecta y que ya ha dado todo por este modelo, incluso su familia, habla desde la viudez, desde el rincón de las hornallas donde las palabras son dictadas por el corazón y no por el frío cálculo matemático electoral, aunque ella misma y sus asesores traten de convencerse y de convencernos de lo contrario.

Pero esa fragilidad humana, expuesta desde la tarima bonaerense, hay que remarcarlo, no necesariamente se traduce en debilidad política. Lo de ayer fue una interpelación pública al sindicalismo que se declara cristinista, pero actúa con una autonomía que atiza la desconfianza con el ala política del dispositivo kirchnerista. Las declaraciones de Omar Viviani, ninguneando a Scioli, y la solicitada del gremio aeronáutico UPSA, enrolado en la CGT que lidera Hugo Moyano, fueron los detonantes. En el primero de los casos, porque el candidato de Cristina en Buenos Aires es Scioli y no Massa; y en el segundo, porque la propia Cristina les pidió a los gremios de Aerolíneas Argentinas que cooperen para hacer una gestión eficiente ahora que la empresa es estatal. Lo que la presidenta quiso dejar en evidencia ayer es que no le pueden pedir la reelección en público ante 300 mil personas para cuestionar luego, las decisiones que ella toma como conductora política del proceso que la CGT respalda. Cristina les dijo: “La jefa soy yo, y si no, me voy a mi casa.” Eso sólo puede hacerse desde la fortaleza política y no desde la debilidad. Será injusto, de todos modos, atribuirles a las acciones del gremialismo peronista características extorsivas. Más bien parece tratarse de una ausencia de tacto, y a una tendencia atávica a los modales corporativos, que pueden haber dado resultados en el pasado, y que incluso fueron indispensables para resistir el default social de la década del ’90, pero que resultan inadecuados para entablar un diálogo más fértil con Cristina Kirchner. Si Moyano sueña con que algún día el presidente de la Argentina surja del movimiento obrero, quizá debería pensar más como político y menos como sindicalista. Es cierto, Cristina recibió a Gerardo Martínez, líder de la UOCRA, en lo que pareció un mensaje nada tranquilizador al moyanismo. Pero, en simultáneo, esa mujer a la que miran con recelo se enfrentó a los grupos más concentrados de la economía para ponerles directores estatales en sus empresas, y la justicia metió preso a Carlos Sergi, el mayor lobbista del establishment de los ’90 y sus políticas, muchas de ellas aceitadas a pura Banelco. Ni la AEA ni Sergi son amigos de Moyano y del poder sindical, más bien todo lo contrario. Expresan, claramente, a los que siempre quisieron borrar a los sindicatos del mapa. En estos últimos episodios, Cristina, más allá de los discursos, actuó como moyanista, a su modo. Andre Malraux decía que a nadie se conoce a través de sus palabras, sino cuando es llamado a la acción. Convendría que algunos sindicalistas lean, entonces, más atentamente lo que hace y no lo que dice la presidenta, antes de resolver medidas que pueden ser leídas como desafío a su conducción, sobre todo cuando la intención no sea pelearse realmente.

“Ni explotación, ni extorsión. Necesito sindicatos solidarios”, dijo la presidenta. Fue un pedido de ayuda a los beneficiarios del modelo, por supuesto. Pero también

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