lunes, 11 de julio de 2011

LA CAPITAL FEDERAL RATIFICO SU MAS RANCIO ANTIPERONISMO HISTORICO ENCARNADO POR LA DERECHA DE LA ANTIPOLITICA QUE LIDERA MACRI Y TAMBIEN SE SUMO LA OPOSICION MAS EXTREMA




EL INGRESO PER CAPITA DE LOS HABITANTES DE LA CAPITAL FEDERAL SUPERA LARGAMENTE EL DE CUALQUIER PROVINCIA ARGENTINA, Y LA MAYORIA DE SUS “VECINOS NO CONCURREN A LA ESCUELA PUBLICA, A LOS HOSPITALES PUBLICOS, Y EN GRAN MEDIDA UN PORCENTAJE CADA VEZ MAYOR TIENE SU PROPIO AUTOMOVIL. 

A TODA ESA GENTE, QUE ABARCA LA GRAN MAYORIA DE LA CLASE MEDIA Y ALTA, FUNDAMENTAL DEL NORTE CAPITALINO. LE INTERESA UN RABANO, LOS HOSPITALES Y LAS ESCUELAS PUBLICAS, O QUE LA GENTE DE MENORES RECURSOS NO TENGA VIVIENDA PROPIA.

ESA GENTE SOLAMENTE SALIO A PROTESTAR CON SUS CACEROLAS CUANDO SU PROPIO GOBIERNO,-  PORQUE EN DEFINITIVA DE LA RUA HIZO LO MISMO QUE MENEM, -  LE TOCO SUS BOLSILLOS Y LOS CONGELO EN EL CORRALITO.

ESA GENTE SOLO VOTO Y SE RINDIO AL PERONISMO,  CUANDO EN 1993 , EL IGNOTO PARA LOS PORTEÑOS MINISTRO DE CARLOS MENEM, ANTONIO ERMAN GONZALEZ ENCABEZO LA LISTA DE DE DIPUTADOS DE UN GOBIERNO QUE EXPRESO LOS MISMOS INTERESES LIBERALES QUE EXPRESA HOY MACRI.  LAS PRIVATIZACIONES, EL APOYO DE LOS INTERESES HEGEMONICOS Y MEDIATICOS, LA DESTRUCCION DE LA INDUSTRIA, EL PODER FINANCIERO.

ESA GENTE QUE FUE LA QUE SE ESCANDALIZO Y SE HORRORIZO CUANDO EN 1945, LOS CABECITAS NEGRAS OCUPARON EL CENTRO DE LA CIUDAD PUERTO, Y
 DESCALZARON SUS PIES RENDIDOS EN LA FUENTE DE PLAZA DE MAYO, SON LOS MISMOS QUE HOY SE UNIERON EN EL VOTO A MACRI SALTANDO LAS TRANQUERAS DEL RADICALISMO, DEL “PERONISMO ANTIPERONISTA”, DE CARRIO, DE LOPEZ MURPHY, Y HASTA DE LA IZQUIERDA QUE SIEMPRE TERMINA SIENDO FUNCIONAL A LA DERECHA.

TODO ESE FERVOR ANTIPERONISTA Y ANTIKICHNERISTA, Y DE TODO AQUELLO QUE DESTILA OLOR A FUERZA POPULAR Y NACIONAL, SE TRANSFORMO ESTE DOMINGO EN OTRA ESPECIE DE UNION DEMOCRATICA SIN PARTIDOS POLITICOS, LO CUAL ES MUCHO MAS GRAVE Y PELIGROSO. 

PENSAMIENTO COINCIDE EN GRAN MEDIDA CON EL ANALISIS QUE EL COLEGA ALBERTO DEARRIBA HACE DE LAS ELECCIONES, - Y QUE REPRODUCIMOS - Y ESTE ES NUESTRO APORTE



“La capital de los argentinos ratificó su más rancio antiperonismo encarnado nítidamente por Macri”  Por Alberto Dearriba – Tiempo Argentino


“Está claro que los porteños no votaron ayer por el alcalde que se ocuparía mejor del bacheo y la limpieza de las calles, o por el que limpiaría mejor las alcantarillas. Protagonizaron una nueva confrontación entre dos posiciones políticas históricamente antagónicas, entre dos concepciones opuestas sobre el rol del Estado y, en suma, produjeron un choque entre dos modelos de país. De otro modo resultaría difícil comprender por qué más de 800 mil personas premiaron a un jefe de gobierno que no ha demostrado precisamente eficiencia para las cuestiones municipales, que ha incumplido sus promesas y que, encima, exhibió un desdén estridente por la escuela y la salud pública.

Macri fue en cambio un adversario coherente y pertinaz de las reformas populares del kirchnerismo. Expresó su preferencia por el mercado y su aversión por el Estado, le dio espacio a los funcionarios más reaccionarios y manifestó una xenofobia que coincide con el pensamiento mayoritario de la sociedad porteña.

Es la esperanza blanca de los sectores conservadores, que ven en él al único candidato capaz de disputarle poder al kirchnerismo con claras banderas de la derecha. Eso es lo que votaron mayoritariamente los porteños que eligieron al PRO. Y los que se inclinaron por el Frente para la Victoria, sufragaron por lo contrario.

El jefe de gobierno expresa nítidamente al promedio de la conciencia colectiva de la clase media porteña, dispuesta a gozar de los mejores niveles de empleo y consumo obtenidos con el kirchnerismo, pero siempre atenta y vigilante en el reclamo de mano dura para delincuentes, pobres y extranjeros.

La paradoja es que los triunfadores de hoy se encontrarán huérfanos en octubre, ya que sufragaron por una fuerza que no ha conseguido superar los límites municipales y que ni siquiera tendrá entonces candidato presidencial propio.

Para ganar la liga local, Macri debió renunciar a la disputa nacional. En cambio, la castigada Unión Cívica Radical (UCR) y la deshilachada fuerza de Elisa Carrió disputarán los votos de la derecha porteña en la compulsa nacional. De todos modos, lo de ayer no les sirve para ilusionarse demasiado: en 2007, el kirchnerismo perdió en Capital, Santa Fe y Córdoba, pero Cristina Fernández fue elegida presidenta de la Nación en primera vuelta.

En realidad, Buenos Aires no hizo más que ser consecuente con una historia que nació en el puerto y mantuvo desde sus albores fuertes contradicciones con los intereses nacionales radicados en el interior.

El humor de la clase media porteña de hoy tampoco es muy distinto al expresado durante el primer peronismo, cuando la incipiente burguesía nacional –nacida precisamente al amparo de la protección estatal– engendró un intenso odio de clase frente a la supuesta prepotencia de los trabajadores.

Más de medio siglo después, el sentimiento ”gorila” sigue primando en la orgullosa capital de los argentinos, como un signo cultural incombustible, resistente a razones políticas y económicas.

Se trata de un sentido común cerrado, que rechaza visceralmente al Estado, al populismo y aun a la política. Para muchos porteños, Mauricio Macri sigue siendo un empresario que no se enlodó en el charco. No importa que haya comprado computadoras al doble de lo que las pagó la Nación, o que haya montado una red de espionaje. No le entran balas.

El perfil educado y progresista de Daniel Filmus no alcanzó evidentemente para mitigar el antiperonismo histórico de la sociedad porteña, que sólo se rindió con un candidato impulsado por Carlos Menem. En 1993, el ex ministro Antonio Erman González encabezó la lista de diputados nacionales en la Capital Federal y se impuso claramente. Sin embargo, expresaba en realidad el neoliberalismo y no un proyecto nacional. No fue un triunfo peronista, sino de las mismas ideas que hoy anidan en el macrismo.

Sólo pudo seducir a la ciudadanía porteña el presidente peronista que se abrazó al mercado, besó al almirante Isaac Rojas, reivindicó a Álvaro Alsogaray y aplicó sin anestesia un modelo de exterminio industrial y de exclusión social.

Para obtener el certificado de admisión, el menemismo debió escupir en la historia del peronismo y sobreactuar el papel del converso. Algunos hubieran preferido que la campaña de Filmus hubiera hecho guiños hacia la derecha, para atenuar el consenso opositor.

Pero los votantes del senador fueron a las urnas con razones opuestas a las de los votantes del macrismo. Tampoco fueron a buscar una ciudad más limpia, sino  que fueron a defender un modelo que les devolvió la esperanza. Y siempre es preferible perder con las propias banderas, que con las del adversario. La historia política argentina reciente cuenta con casos paradigmáticos de dirigentes que agredieron a sus votantes y se convirtieron en cadáveres políticos.

Ahora se discutirá también si nacionalizar la campaña fue la mejor estrategia, habida cuenta de la existencia de un electorado resistente. O si un dirigente que ya había perdido en la Ciudad frente al mismo contendor, es el mejor candidato. Y no es improbable que se esgriman razones atendibles en torno de ambas cuestiones.  Pero nadie puede asegurar que esas variantes hubieran logrado perforar un consenso adverso tan cerrado. A veces es difícil torcer los vientos de la historia si se sigue fiel a las ideas. Y la lucha política no se termina en una elección

domingo, 10 de julio de 2011

BALOTAGE CANTADO A PESAR DEL BLINDAJE Y EL APOYO DE LA CORPORACION MEDIATICA A MACRI, Y AHORA SE VIENE LA SEGUNDA VUELTA CON FINAL ABIERTO

ACA NO GANO NADIE, Y LA NOTICIA ES QUE HAY BALOTAGE”, AFIRMO EL JEFE DE GABINETE ANIBAL FERNANDEZ, A PESAR DE LA PROTECCION MEDIATICA DE LA QUE GOZO MAURICIO MACRI DE PARTE DE CLARIN, MAGNETTO Y SUS ESBIRROS”, DISPARO.

LO CIERTO ES QUE EN GRAN MEDIDA UN GRAN SECTOR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES NO HA HECHO SINO REAFIRMAR SU CARENCIA DE IDEO.OGICA PÒLITICA COMO LO PREGONA MACRI Y LO HA EXPRESADO SIEMPRE FRENTE A LAS GRANDES COYUNTURAS HISTORICAS, QUE NI SIQUIERA EL ALUVION PERONISTA PUDO TORCER.  

MACRI SE NEGO A DEBATIR, SINO SE HACIAA TRAVES DEL MONOPOLIO, . SE ENCUENTRA PROCESADO POR LOS ESCUCHAS TELEFONICOS. DESIGNO PARA LA POLIC IA METROPOLITANA A HOMBRES DE LA DICTADURA MILITAR, LE IMPORTA UN RABANO DE CÓMO VIVE LA MITAD DE LA CIUDAD EN EL SUR, DE LOS HOSPITALES, DE LOS COLEGIOS, Y SIN EMBARGO GRAN PARTE DE ESA CIUDAD PUERTO, LO SIGUE APOYANDO.

ESA ES LA IDEOLOGIA DE UNA CIUDAD QUE VIVE TOTALMENTE DESCONECTADA DEL PAIS,  Y QUE SIEMPRE FUE LA EXPRESION DE LAS POLITICAS DE DERECHA QUE LE DIERON LA ESPALDA A LOS MOVIMIENTOS POPULARES, SEAN PERONISTAS O NO.

AHORA A TRAVES DE ESTE RESULTADO QUR ANTICIPA UN BALOTAGE, LOS MEDIOS HEGEMONICOS ENCABEZADOS POR CLARIN Y LA NACION Y LOS POLITICOS  QUE DEPENDEN DE SUS TAPAS PARA SUBSISTIR EN SUS CAMPAÑAS  INTENTARAN MONTAR LA VISION DE QUE ESTOS NÚMEROS EXPRESAN UN ESTADO DE ANIMO ADVERSO AL GOBIERNO NACIONAL.

 DE ALLI, QUE DE AHORA EN MAS, DURANTE 15 DIAS, SERA INFERNAL EL ATAQUE Y EL BOMBARDEO CONTRA LA DUPLA QUE PELEARA CON MACRI LA SEGUNDA VUELTA.



“Acá no ganó nadie, la noticia es que hay balotaje”

Fuente. El Argentino. Com Fernández, desde el centro de cómputos de la fórmula Filmus-Tomada. El candidato a senador nacional en las próximas elecciones presidenciales, denunció “la protección mediática de la que gozó Mauricio Macri de parte de Clarin, Magnetto y sus esbirros”.
  
El jefe de gabinente se mostró optimista de cara a la segunda vuelta.Aníbal Fernández se mostró exultante ante la prensa cuando enfrentó los micrófonos: “La noticia es que hay balotaje, acá no ganó nadie”. Sonriente, irónico, mordaz, fiel a su estilo, Fernández detalló: “La mayoría de los medios que protegen a Macri, anuncian que él ganó y no es así. La noticia es que le metimos una montonera de votos que no han podido frenar. Ahora esperamos que los resultados se vean en la segunda ronda”.

Entre citas a Arisóteles y adjetivos calificativos para el jefe de gobierno, Aníbal reconoció estar “muy contento porque tenemos un resultado bárbaro, histórico para el peronismo en la ciudad y esto nos pone felicísimos”. Y enseguida aclaró: “Este resultado se produce, lo digo en el marco de una denuncia, a pesar los esbirros de Magnetto que han omitido hablar de todos los temas de la ciudad que andan mal como las veredas, los subtes que no se terminaron, la educación y las escuelas de paro”. Luego, continuó: “Además, nadie menciona que el jefe de gobierno fue a elecciones procesado”. Y resumió: “Si lo miramos desde nuestro ángulo, a pesar de todo esto, de Perfil, La Nación, Clarin y todos los esbirros de Magnetto que protegen al jefe de gobierno, no han podido parar el aluvión de votos en nuestro favor”.

A cerca de la actitud de los ciudadanos en la elección definitiva del próximo 31 de julio, el candidato a senador nacional explicó: “Ningún candidato le puede decir a sus votantes qué debe hacer, porque hay un ciudadano pensante que sabe que la ciudad necesita un cambio. Acá hay dos proyectos, uno muy serio y otro que… ya se vio qué es capaz de no hacer en cuatro años

LA TRAMPA DIALECTICA DE LOS QUE QUIEREN ARRINCONAR AL MAS ARGENTINO DE LOS CHARRUAS DE HOY





OPINION

VICTOR HUGO MORALES Y LOS MISERABLES

Por Gustavo Cirelli. Tiempo Argentino

Entre andrajosos y desposeídos, o avaros y mezquinos pendulan, a groso modo, las acepciones posibles y ligeras de la palabra miserables. Por Víctor Hugo, claro, un significante antojadizo se posa en dos imágenes: la de aquel dramaturgo que talló la literatura francesa del siglo XIX, o la de este charrúa más accesible para el porteño de pie que descubre en su voz, con sencillez, la complejidad de narrar mundos diversos con el uso adecuado de la lengua castellana. El primero quedará para el paladar de críticos literarios o del buen teatro. El segundo, en tanto, ese que se apellida Morales, merece la atención de estas líneas.

Hoy cierta polifonía monocorde se atrinchera en el discurso único para empujar a Víctor Hugo Morales al destierro del desprestigio. Empujan y no lo mueven. Y empujan por una única razón: un buen día dijo que ya no pensaba algunas cosas como las pensaba antes. Y a la vez resaltó, aun más, otras en las que siempre creyó, incluso, cuando nadie se animaba a sentarse frente a un micrófono o a una vieja Olivetti para ponerlo en palabras. Por ejemplo, que Clarín había clausurado sus principios periodísticos para convertirse en una maquinaria voraz de negocios e intereses que harían hundirse en la vergüenza hasta al mismísimo Roberto Noble.

Víctor Hugo, indudablemente, cambió. Y cuando lo hizo se desplegó ante él la ira de los dioses del selecto parnaso de periodistas “profesionales” más afectos a firmar autógrafos que a sostener sus propias convicciones. No se lo perdonan.

A Víctor Hugo se lo critica por lo que dice. Pero por mucho menos de lo que se dice de él, si no fuese él, cualquier asociación de periodistas que abraza la defensa de colegas hubiese salido al ruedo, con algún manual de ética como escudo, a denunciar una feroz campaña de desprestigio sistemático contra la figura de un profesional que cada mañana desde un estudio de radio Continental sostiene, casi en soledad, un discurso contrahegemónico. Por eso lo atacan. Porque su voz incomoda. Porque su voz, –y otras pocas, fuertes voces, que se pueden escuchar en pocas radios, como la AM de las Madres de Plaza de Mayo, la Cooperativa, Nacional, o los sábados a la mañana en La Red, con Eduardo Aliverti– rompe el coro comunicacional establecido.

Hay posturas de Víctor Hugo que irritan, que provocan, en particular, a aquellos que nunca pudieron acostumbrarse a ser provocados porque nunca, en verdad, lo habían sido antes. Víctor Hugo pateó el hormiguero del status quo: un día osó decir que consideraba positivo que el Estado hubiese recuperado la iniciativa en algunos temas, que festejaba que aquella Ley de Medios escrita con tinta genocida haya sido sepultada por otra que surgió de la discusión en foros de la Democracia; que celebró que el fútbol televisado dejase de ser un coto millonario de Clarín y fuese para todos. Roza la locura sólo recordar que ver por tevé el deporte más popular por excelencia en la Argentina haya sido durante años un lujo para los laburantes, inalcanzable para los desclasados, humillante para los desocupados. Dijo Víctor Hugo, también, que apoyaba que las jubilaciones y pensiones volvieran a manos del Estado y se puso de traste a una porción de jugosos anunciantes, los señores de las AFJP, poderosos señores. Dijo, una mañana, Víctor Hugo que respaldaba la Asignación Universal por Hijo. Otro pecado de este uruguayo entrometido. Imperdonable. Pan para la mesa de los miserables, de una de las acepciones de miserable, claro. La otra, siempre disfrutó de untar su pancito caliente con rico dulce para empalagar su paladar.

Atacar a Víctor Hugo es atacar lo que Víctor Hugo dice hoy. Muchas de las cuestiones que ahora se le reprochan son las mismas que hizo, seguramente, desde que sus metáforas futboleras inigualables lo encumbraron en quien es. Pero antes, cuando dibujó en el aire, en segundos, aquella definición perfecta y emocionante de la belleza, para llanto propio y ajeno, y clavó en la memoria de un pueblo su “barrilete cósmico” no era un personaje que despertase recelos entre poderosos y sus escribas afines. No. Era simplemente un relator. Era monumentalmente un relator. Y lo sigue siendo. Sus detractores de hoy ignoran, porque la propia necesidad de pretender esmerilarlo así se los impone, que aquel relator, cuando el micrófono se silenciaba, supo acercarse a luchas y demandas que en otros años no fueron tan convocantes como en el presente.
Estela de Carlotto o Hebe de Bonafini saben que este tipo que fue parido en 1947, en Cardona, un pueblito del interior de Uruguay, estuvo a su lado cada vez que Madres y Abuelas lo necesitaron. Lo dijo Estela y lo dijo Hebe. Lo asombroso es que hoy, muchos de los que no le perdonan a Víctor Hugo haber dicho públicamente que una mañana lo llamó, en privado, Néstor Kirchner para explicarle cómo y por qué había comprado dos millones de dólares, y que él, el relator, le creyó al ex presidente, son los mismos que alguna vez se mostraron junto a Madres y Abuelas y que ahora silencian su lucha, por ejemplo, en el caso Noble. Qué necesidad pudo esconder un tipo consagrado, de vida exquisita, como Morales, para haber hecho pública aquella conversación privada con Kirchner. En qué lo benefició contarlo. Fue otro pecado imperdonable para un periodista curioso y trashumante, que pasa en pocas horas de trasmitir desde la Lucila del Mar a un hotel en el corazón de París. De la ópera de Nueva York a entregarle un premio a Hebe, en La Plata.

Cuando un coro de parlanchines ataca a la vieja de pañuelo blanco, él decide sentarse a su lado y abrazar a la Madre. Es de imaginar que nada de eso le redituó un peso a su cuenta bancaria. El mismo tipo que, es sabido, rechazó ofertas de varios miles de dólares para sumarse a las transmisiones de Fútbol para Todos u otras propuestas televisivas antes de aceptar la conducción de su ciclo dominical por el 9, Bajada de línea; ese al que ahora sus contendientes mediáticos creen que descalifican al definirlo como simple locutor o relator, como si eso por sí mismo connotase de manera negativa.
De la predisposición que Víctor Hugo ha tenido y tiene hacia Tiempo Argentino, de su generosidad puesta en actos pueden dar fe, por caso, los editores de la sección Deportes. Más de una vez, –casi siempre, en verdad–, Morales encuentra los minutos justos después de una transmisión futbolera para poder cumplir con la obligación que contrajo con este diario. Despliega del otro lado de la línea telefónica, sin bocetos, sus columnas en directo. De un tirón. Perfectas. Nunca falla, no sólo a su sintaxis, sino a su palabra. Y también se puede dar fe desde el diario que no es por dinero que Víctor Hugo pone su firma en Tiempo. Morales es un profesional caro, así lo dice y lo repite, pero este no es el caso. Su generosidad con este proyecto periodístico se refleja en gestos que parecen pequeños, como fue, días atrás, dedicarle minutos de su programa matinal a leer y elogiar una crónica sobre el estadio de Colón de Santa Fe –donde jugó la Selección y su contexto social, nota escrita por Ezequiel Scher, uno de los periodistas más jóvenes de este diario.

Pero tuvo otros gestos Víctor Hugo que no han sido, por cierto, nada pequeños. Desde Tiempo se impulsó la solicitada, firmada por más de 1000 periodistas en la que se denuncia a los verdaderos intereses y personajes que atentan contra la libertad de expresión en el país. El texto le fue entregado en mano a Gonzalo Marroquín, titular de la Sociedad Interamericana de Prensa –SIP–.

Víctor Hugo lo avaló, como tantos, con su firma. Y no sólo eso. Ese día, a las 7 de la mañana, en que el escrito se le entregó en mano a Marroquín, Morales estuvo ahí. Es obvio que no lo hizo por unos segundos más de notoriedad. No los necesita.
En 2008, la Academia Nacional de Periodismo lo incorporó a su elenco célebre. Él aceptó con orgullo. En marzo de 2011, con el mismo orgullo, renunció. Entre una decisión y otra, en el país algunas cosas cambiaron: irrumpió el Fútbol para Todos, se agudizó el enfrentamiento entre un gobierno elegido democráticamente y el emporio mediático de Héctor Magnetto, y se sancionó la Ley de Medios. Morales acompañó ese proceso. Marcó sus contradicciones en el aire de Continental. Cambió. Y no se lo perdonan.

El establishment periodístico puede aceptar en su club a editorialistas del terrorismo de Estado, a ex jóvenes brillantes que no ahorraron elogios a Videla, o a periodistas militantes de sus tandas publicitarias –¿dónde se encuentra mejor reflejada la línea editorial de muchos colegas sino en las publicidades de sus propios programas?
Estas líneas quieren destacar la figura pública de un colega, que entre sus actividades, trabaja en el diario. Porque a Víctor Hugo, vale repetirlo, lo atacan por lo que dice. No por ser un profesional que vive de su trabajo y que como tantos otros sabe cotizar muy bien su labor.

A Víctor Hugo no le cuestionan, en el fondo, de quién es el carbónico del talonario de facturas cuando cobra por alguna conferencia o charla que da por ahí. Porque es lo mismo que han hecho y hacen tantos otros periodistas que son sus propias pymes. Algo que, por supuesto, no está penado por la ley. No. Lo que subyace en la crítica contra él pasa por la instalación de un concepto: Morales se vende, y si se vende el valor de su palabra es relativo. Algo así como el abrazo del oso: todo es lo mismo. Y todo, y todos, no es ni son lo mismo.

Intentar arrinconar a Víctor Hugo en un enojo que lo obligue a dar explicaciones de sus decisiones contractuales es una trampa. Un dilema profesional y ético: Morales es el mejor en lo suyo cuando relata un partido, y es, a la vez, un periodista de presencia superlativa cuando opina sobre otros temas, se esté o no de acuerdo con él, desde hace tiempo no es fácil eludir su voz pública. El Víctor Hugo de hoy es la síntesis de su dilatada historia. Decir que se vendió habla más de quienes lo dicen que de él. Detrás de la descalificación personal se agazapa la carencia argumental para confrontar ideas.

La trampa dialéctica pasa por exponerlo a Morales a que sea él quien deba dar explicaciones de sus importantes ingresos, que responden a su indiscutible capacidad profesional, pero que en un país repleto de miserables, –de los unos y sobre todo de los otros– no es más que una lapidación en el paredón de la antipatía social. Es inmoral hablar de dinero delante de los que nada tienen. Es de esperar que Víctor Hugo, el más porteño de los charrúas de hoy, un dandy de la palabra y la erudición, siga gambeteando rivales frente a un micrófono y que deje el enojo atragantado en la impotencia de los otros. Ya lo dijo Diego Armando Maradona: “Yo lo banco.” Y Diego sabe de qué habla.