martes, 26 de julio de 2011

LAS DOS MIRADAS DE EVITA EN LA 9 DE JULIO





DOS GIGANTESCOS ICONOS URBANOS DE EVA


HOY A LAS 20,25 SE CUMPLEN 59 AÑOS DE LA MUERTE DE EVA, Y EL 22 DE AGOSTO 60 AÑOS DEL HISTORICO DISCURSO EN EL CABILDO ABIERTO DE LA 9 DE JULIO DONDE UNA MULTITUD CONVOCADA POR LA CGT   DURANTE HORAS LA  RECLAMO POR SU CANDIDATURA PARA ACOMPAÑAR A PERON.

PRECISAMENTE EN EL MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL FUERON COLOCADAS SENDAS PANTALLAS CON LAS DOS MIRADAS DE EVA. UNA MIRA HACIA HACIA EL NORTE,  HACIA  EL OBELISCO. CON SU RODETE, DURA, SEVERA Y PEGADA AL MICROFONO GRITANDO. DESAFIANTE . LA OTRA IMAGEN, LA QUE MIRA HACIA EL SUR, MUESTRA A UNA EVITA, ENJOYADA, DULCE Y SONRIENTA. ESTA SURGIO DE LA FOTO QUE ILUSTRA “LA RAZON DE MI VIDA”




LA DECISION DE LA PRESIDENTA FUE LLEVADA A CABO POR EL PINTOR DANIEL SANTORO Y EL ESCULTOR ALEJANDRO MARMO. AMBAS QUEDARAN ALLI COMO PARTE DEL PAISAJE PORTEÑO, EN LA MOLE DEL EDIFICIO QUE FUE EL MINISTERIO DE OBRAS PUBLICAS, JUSTAMENTE EL LUGAR DONDE SE LLEVO A CABO LA MANIFESTACION DE MASAS MAS GRANDE DE LA HISTORIA, EN LA CIUDAD PUERTO DE BUENOS AIRES.  

Por Martín Granovsky – Pagina 12
Eva Perón está ahí arriba, en dos imágenes que parecen dibujadas en hierro. Una mira hacia el Obelisco. Severa, pegada al micrófono, grita. Otra se recuesta hacia Constitución. Está enjoyada. El pintor Daniel Santoro y el escultor Alejandro Marmo observan cada Evita con la satisfacción de que quedarán allí, como parte del paisaje porteño. “Incluso con su Código da Vinci”, sonríe Santoro. “Porque pusimos uno.”

Marmo tuvo la idea de colocar una Eva Perón silueteada en hierro sobre las paredes del actual Ministerio de Desarrollo Social, en Avenida 9 de Julio y Belgrano. Su idea le gustó a Cristina Fernández de Kirchner y terminó en un decreto presidencial. Herrero de oficio, Marmo nació en Caseros en 1971. Es uno de esos escultores que en vez de cincel usan la soldadura autógena y trabajan con metales reciclados. Santoro nació en 1954 y dice que le gustaría quedar inscripto en una filiación de pintores que comienza en Massaccio en los primeros años del siglo XV, sigue con Diego Velázquez 200 años más tarde y se hilvana con Lucien Freud, nieto de Sigmund, el retratista británico que murió el miércoles último a los 88 años.

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La mole del ministerio, que fue antes Ministerio de Obras Públicas, tiene una relación natural con Evita. El 22 de agosto de 1951, hace casi 60 años, pronunció allí un discurso en un Cabildo Abierto convocado por la Confederación General del Trabajo, que exigía su candidatura a la vicepresidencia para un segundo mandato de Juan Perón. En el acto no dijo que aceptaría. Más bien sugirió lo contrario. Unos días después, por radio, anunció que no.
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Un mural aplicado
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El proyecto de Marmo entra en la categoría de las intervenciones artísticas. Es un mural aplicado. Son 44 módulos de una obra que, según las medidas precisas del autor, forman un total de 31 metros por 24.

La silueta de la Evita que mira al norte es la Eva Perón con el micrófono delante, la boca bien marcada, el pelo tenso que termina en un rodete. Pura fuerza, recrea la foto del discurso del 22 de agosto, un día en que miles de trabajadores hasta pidieron a Perón que dejara a Eva continuar con su discurso. Para muchos peronistas, la Presidenta incluida, esa imagen quedó como el símbolo de la Evita desafiante. Por eso la elección de la pared norte. Una decisión política, más que estética.

La silueta instalada en la pared sur, con la cara hacia Avellaneda, muestra a una Evita enjoyada, dulce y sonriente. Esta vez la recreación partió de otra foto: la que fue tapa de La razón de mi vida. El libro de Eva apareció el 15 de octubre, unos días después del discurso del renunciamiento. A esa altura, Evita ya estaba aquejada por el cáncer, pero la edición eligió una Eva anterior, rozagante y feliz.

Con cara de chico divertido Santoro recuerda que un día de 2010, cuando el proyecto ya estaba en marcha, lo convocaron de la Casa Rosada. El Gobierno trataba de administrar la crisis de la salida de Martín Redrado, entonces presidente del Banco Central. Apareció Cristina Fernández con unos rollos que Santoro mismo había dejado con el diseño a partir de la idea original de Marmo y los desplegó delante de un grupo de ministros y secretarios. “Los dibujos de la Evita que mira al norte estaban surcados con trazos de marcador negro”, cuenta Santoro a Página/12. Dice que la Presidenta se había fijado en la boca. “Me habló de la relación fuerte entre la boca que pronuncia el discurso y el micrófono que tenía delante, un micrófono grande típico de la época. Me di cuenta de que se había imaginado cómo quedaría la silueta una vez instalada en las paredes del ministerio. También me dijo que había que tener cuidado con uno de los trazos de la parte superior de la cabeza, para que no pareciera una pelada, y con el rodete, para que en el resultado final no quedara como un casco.”
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La Eva Perón de imagen dulce de La razón de mi vida mira al sur.
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Santoro dice que discutieron mucho algunas observaciones, pero ante una pregunta asegura que no sintió que la Presidenta quisiera lograr un arte oficial o cosa por el estilo. “Simplemente se la veía muy comprometida con la instalación y muy entusiasmada en que se concretara”, relata.
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Imagen universal
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“Yo podría pintar mi Evita en un lugar de Buenos Aires”, reflexiona Santoro. “¿Sería igual? Quizás no. Yo tengo todo el derecho de crear, y lo hago. Ahora, ¿tengo derecho a convertirme en el autor de un icono urbano? ¿Puedo decir que soy un Picasso y que me importa un carajo? No, porque la Evita en el ministerio no me pertenece. No le pertenece a nadie en especial. Ningún designio particular es válido en un caso así.”

¿No hay riesgo de que una obra artística se convierta en una forma de realismo estatal? “No, no, no tiene nada que ver”, dice Santoro. “El trabajo que realizamos con Marmo es otra cosa. Es realista, obviamente, pero consiste en el anclaje urbano de un icono. Evita, además, como el Che Guevara, es un icono de valor universal. Trasciende lo que Marmo y yo hagamos. Como icono urbano transformará la foto de Buenos Aires. Incluso la foto turística. La Evita del micrófono se ve desde Libertador. La otra, desde el sur. La parte superior está colgada a cien metros de altura. Es obvio que la creación de un icono urbano puede surgir de la idea de un artista pero su instalación permanente es una decisión pública. Y ahí entra el papel de Cristina. Tiene perfecta noción de que estas dos Evitas van a transformar las visuales de Buenos Aires como una vez la transformó el Obelisco. Y a su vez esas dos Evitas convalidan un imaginario colectivo que, me parece, nadie va a discutir. No sé si hay un icono compartido, por ejemplo, de Perón. Cada uno se imagina el suyo. Pero esas dos imágenes de Evita son comunes a todos. Por eso ni Marmo ni yo firmamos. Nadie firma la instalación. Es un trabajo de equipo que intenta objetivar una imagen.”

El trabajo tuvo una parte ingenieril. Marmo está acostumbrado a los metales y a su peso. El material es acero al cobre, una aleación especial que usaban los ferrocarriles ingleses y pone un límite a la oxidación, que en un punto se autobloquea. Cada una de las siluetas de metal pesa entre ocho y diez toneladas. Fue realizada por oxicorte en Avellaneda, donde se cortan barcos.

Santoro observa que hay muchas formas de imaginar a Evita, en la Argentina y en el mundo, y subraya que por alguna razón que dice desconocer dos iconos mundiales son argentinos: Eva y el Che. “Cuando se murieron, los dos eran jóvenes, hermosos, heroicos, pero no tengo más explicaciones”, dice este tipo tan peronista como enciclopédico que vive curioseando la realidad pero no se tienta con las verdades fáciles. Pintó peronismos varios, muchas Evitas, Gardeles, samurais, realizó una instalación sobre el proyecto de avión Pulqui con el nombre de Objeto Volador Justicialista, se metió con ideogramas chinos y estos días se dedica a discutir con Zlavoj Zizec, Jacques Lacan y Michel Foucault. Les discute a sus libros, claro.

“Como Massaggio, como Velázquez, como Freud, elaboro lo retiniano, lo que el ojo puede captar”, dice. “El mundo del realismo es mi barrio.”

EL LEGADO DE EVA. SU VOLUTAD SUPREMA


“…. Yo estaré con ellos, con Perón y con mi Pueblo, para pelear contra la oligarquía vendepatria y farsante, contra la raza maldita de los explotadores y de los mercaderes de los pueblos. Dios es testigo de mi sinceridad; y él sabe que me consume el amor de mi raza que es el pueblo. Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los límites extremos de mi rebeldía y de mis odios. Pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por sí mismo, ni he combatido a nadie con maldad sino por defender a mi pueblo; a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres "grasitas" a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que "Evita".  

“QUIERO VIVIR ETERNAMENTE CON PERON Y CON MI PUEBLO…”


El 9 de enero de 1950, mientras inauguraba el nuevo local del Sindicato de Conductores de Taxis, Evita se desmayó. Poco después, los médicos le diagnosticaban cáncer de útero. A partir de ese momento, empezó un largo padecimiento. El 26 de julio de 1952, a las 20.25, Evita dejaba este mundo. Durante la última etapa de su agonía, Evita  escribió Mi mensaje, el libro del que transcribimos el capítulo “Mi voluntad suprema”.Ediciones del Mundo. Buenos Aires 1987, El Historiador




 “Quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo. Esta es mi voluntad absoluta y permanente y será también por lo tanto cuando llegue mi hora, la última voluntad de mi corazón. Donde esté Perón y donde estén mis descamisados allí estará siempre mi corazón para quererlos con todas las tuerzas de mi vida y con todo el fanatismo de mi alma. Si Dios lo llevase del mundo a Perón antes que a mí yo me iría con él, porque no sería capaz de sobrevivir sin él, pero mi corazón se quedaría con mis descamisados, con mis mujeres, con mis obreros, con mis ancianos, con mis niños para ayudarlos a vivir con el cariño de mi amor: para ayudarlos a luchar con el fuego de mi fanatismo; y para ayudarlos a sufrir con un poco de mis propios dolores. Porque he sufrido mucho; pero mi dolor valía la felicidad de mi pueblo... y yo no quise negarme -yo no quiero negarme- yo acepto sufrir hasta el último día de mi vida si eso sirve para restañar alguna herida o enjugar alguna lágrima.

Pero si Dios me llevase del mundo antes que a Perón yo quiero quedarme con él y con mi pueblo, y mi corazón y mi cariño y mi alma y mi fanatismo seguirán en ellos, seguirán viviendo en ellos haciendo todo el bien que falta, dándoles todo el amor que no les pude dar en los años de mi vida, y encendiendo en sus almas todos los días el fuego de mi fanatismo que me quema y me consume como una sed amarga e infinita.

Yo estaré con ellos para que sigan adelante por el camino abierto de la justicia y de la libertad hasta que llegue el día maravilloso de los pueblos. Yo estaré con ellos peleando en contra de todo lo que no sea pueblo puro, en contra de todo lo que no sea la "ignominiosa" raza de los pueblos. Yo estaré con ellos, con Perón y con mi Pueblo, para pelear contra la oligarquía vendepatria y farsante, contra la raza maldita de los explotadores y de los mercaderes de los pueblos. Dios es testigo de mi sinceridad; y él sabe que me consume el amor de mi raza que es el pueblo. Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los límites extremos de mi rebeldía y de mis odios. Pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por sí mismo, ni he combatido a nadie con maldad sino por defender a mi pueblo; a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres "grasitas" a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que "Evita". Pero es más grande el amor de Perón por el pueblo que mi amor; porque él, desde su privilegio militar, supo encontrarse con el pueblo, supo subir hasta su pueblo, rompiendo todas las cadenas de su casta. Yo, en cambio, nací en el pueblo y sufrí en el pueblo. Tengo carne y alma y sangre del pueblo. Yo no podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta voluntad mía, la última y definitiva de mi vida sea leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados.

Quiero que sepan, en ese momento, que lo quise y que lo quiero a Perón con toda mi alma y que Perón es mi sol y mi cielo. Dios no me permitirá que mienta si yo repito en este momento una vez más, como León Bloy que "no concibo el cielo sin Perón". 

Pido a todos los obreros, a todos los humildes, a todos los descamisados, a todas las mujeres, a todos los pibes y a todos los ancianos de mi Patria que lo cuiden y lo acompañen a Perón como si fuese yo misma. Quiero que todos mis bienes queden a disposición de Perón como representante soberano y único del pueblo. Deseo que todos mis bienes, que considero en gran parte patrimonio del pueblo y del movimiento peronista que es del pueblo; y que todo lo que dé La Razón de mi Vida y Mi Mensaje sean considerados como propiedad absoluta de Perón y del pueblo argentino. Mientras viva Perón él podrá hacer lo que quiera de todos mis bienes: venderlos, regalarlos e incluso quemarlos si quisiera, porque todo en mi vida le pertenece, todo es de él, empezando por mi propia vida que yo le entregué por amor y para siempre, de una manera absoluta. Pero después de Perón, el único heredero de mis bienes debe ser el pueblo y pido a los trabajadores y a las mujeres de mi pueblo que exijan, por cualquier medio, el cumplimiento inexorable de esta voluntad suprema de mí corazón que tanto los quiso. Todos los bienes que he mencionado y aún los que hubiese omitido deberán servir al pueblo, de una o de otra manera. El dinero de La Razón de mi Vida y de Mi Mensaje lo mismo que la venta o el producido de mis propiedades deberá ser destinado a mis descamisados. Quisiera que se constituya con todos esos bienes un fondo permanente de ayuda social para los casos de desgracias colectivas que afecten a los pobres y quisiera que ellos lo aceptasen como una prueba más de mi cariño.

Deseo que en estos casos, por ejemplo, se entregase a cada familia un subsidio equivalente a los sueldos y salarios de un año, por lo menos.

También deseo que, con ese fondo permanente de Evita, se instituyan becas para que estudien hijos de los trabajadores y sean así los defensores de la doctrina de Perón por cuya causa gustosa daría mi vida. Mis joyas no me pertenecen. La mayor parte fueron regalos de mi pueblo. Pero aún las que recibí de mis amigos o de países extranjeros, o del General, quiero que vuelvan al pueblo. No quiero que caigan jamás en manos de la oligarquía y por eso deseo que constituyan, en el museo del Peronismo, un valor permanente que sólo podrá ser utilizado en beneficio directo del pueblo. Que así como el oro respalda la moneda de algunos países, mis joyas sean el respaldo de un crédito permanente que abrirán los bancos del país en beneficio del pueblo, a fin de que se construyan viviendas para los trabajadores de mi Patria. Desearía también que los pobres, los ancianos, los niños, mis descamisados sigan escribiéndome como lo hacen en estos tiempos de mi vida y que el monumento que quiso levantar para mí el Congreso de mi Pueblo recoja las esperanzas de todos y las convierta en realidad por medio de mi Fundación; que quiera siempre pura como la concebí para mis descamisados. Así yo me sentiré siempre cerca de mi pueblo y seguiré siendo el puente de amor tendido entre los descamisados y Perón. Por fin quiero que todos sepan que si he cometido errores los he cometido por amor y espero que Dios que ha visto siempre mi corazón, me juzgue, no por mis errores, ni mis defectos, ni mis culpas que fueron muchas, sino por el amor que consume mi vida. Mis últimas palabras son las mismas del principio: quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo.

Dios me perdonará que yo prefiera quedarme con ellos porque él también está con los humildes y yo siempre he visto en cada descamisado un poco de Dios que me pedía un poco de amor que nunca le negué., Fuente El Historiador. com

lunes, 25 de julio de 2011

LOS DATOS DEL INDEC Y DE CONSULTORAS PRIVADAS REGISTRAN UNA DESACELERACION EN LA SUBA DE PRECIOS EN EL SEMESTRE DE ESTE AÑO EN RELACION AL DEL 2010

EL ORGANISMO OFICIAL DEL QUE TODOS DESCONFIAN,  CONSULTORAS PRIVADAS Y ORGANISMOS PROVINCIALES ASEGURAN QUE EXISTE UNA DESACELARACION EN LOS PRECIOS CON RESPECTO AL 2010, Y QUE EL INDICE DE PRECIOS DEL PRIMER SEMESTRE TUVO UNA SUBA UN 25 % MENOR A LA DE HACE UN AÑO

ESTE SERIA EL MOTIVO POR EL CUAL EL TEMA DEL AUMENTO DE PRECIOS NO ESTÁ PERMANENTEMENTE EN LAS TAPAS DE CLARIN Y LA NACION Y EN LOS ZOCALOS DE LA TV.


Las cifras provenientes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos pero también de consultoras privadas y mediciones provinciales aseguran que hay una desaceleración en los precios con respecto a las subas en 2010. El Índice de precios al Consumidor (IPC) del primer semestre de este año tuvo una suba un 25% menor a la de hace un año.

Está desaceleración se registró en cifras provenientes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos pero también de consultoras privadas y mediciones provinciales.
Entre enero y junio de 2010, el Indec había registrado un aumento de precios del 5,9% contra el 4,7% del mismo período de este año.

En Santa Fé esta tendencia también fue reflejada. El Instituto Provincial de Estadísticas y Censos deesa provincia, que tiene un patrón de consumo muy similar al del área metropolitana de Buenos Aires, relevó que en los primeros cinco meses de 2010 los precios subieron un 12,7% mientras, que entre enero y mayo de este año el aumento fue del 9,8%, informó Tiempo Argentino.

En la provincia de Córdoba también los números hablan de una desaceleración. El ente de medición de precios estimó un 6,8% en los primeros seis meses de 2010 comparado con el 5,1% de 2011. Para los mismo períodos, el IPC  en la provincia de San Luis disminuyó de un 12,7% a un 9,5%. En Río Negro, los datos del IPC fueron 10,1% y 8,8%. En Neuquén, pasó de 12,2% a un 7,9%.