martes, 22 de marzo de 2011

Las elecciones en Chubut y las reacciones de la oposicioin




Si fue patético observar los rostros de los dirigentes del Peronismo Federal levantando los brazos junto al desencajado de Das Neves después de las una de la madrugada cuando este anuncio el “triunfo de Buzzi, no es menos triste la imagen de algunos vestales de la democracia opositora, que,  a casi tres días de las elecciones en esa provincia. no han abierto la boca, no ya para hablar de fraude, pero si por lo menos para exigir que se transparente lo que sucedió en la elección del domingo.  

¿SE HABRAN ENTERADOS LOS PARTIDOS DE LA OPOSICION QUE CLAMAN PÒR LA TRANSPARENCIA Y EL MEJORAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES DEMOCRATICAS, DE LO QUE PASO EN CHUBUT ¿

Las 15 mesas que faltan escrutar, la diferencia de lo obtenido entre las formulas de gobernador y la de diputados provinciales, los votos impugnados no resueltos aun,  la manipulación sobre un escrutinio que se extendió por mas de siete horas cuando a la mañana Das Neves anuncio que se conocerían todos los números a las 20, son elementos suficientes para que todos los partidos políticos por lo menos plantearan por lo menos la necesidad de transparentar lo que por ahora aparece mas que  como oscuro, negro.

Yo me pregunto que hubiera pasado si este episodio se hubiera registrado en una provincia gobernada por el Frente Para la Victoria ¿  A Clarín por lo menos no le hubiera alcanzando la tapa para colocar los títulos catástrofes de “Fraude, bochorno, vergüenza,”, etc.etc. entre otros, mientras los zócalos de TN se habrían ubicados sin solución de continuidad, arriba  y debajo de la imagen.. 

En realidad esta pobre expresión democrática no es un dato de la realidad actual, si recurrimos a la MEMORIA,  y recordamos que desde el derrocamiento de Perón, el justicialismo ha sido el único partido proscripto, durante casi 20 años, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza cuando un dirigente radical debió pedir prestados votos peronistas para llegar a la presidencia de la republica en la parodia electoral de Aramburu y Rojas en 1958. Y ni que hablar del otro presidente radical que llego a la Rosada con menos del 25 de los votos por la proscripción peronista.  

Para todo la geografía democrática siempre el peronismo fue imagen” antidemocrática”. José Pablo Feimann habla en su libro “Peronismo” de esa” persistencia argentina, tan castigada por  la mayoría de los partidos políticos,  Por lo menos aquellos que siempre fueron la apoyatura de las dictaduras militares. 

En este caso de Chubut se reitera la discriminación a través de un comicios, que por lo menos de transparente no tuvo nada.  Vale la pena en ese sentido reproducir los  datos que da a conocer el blogs “La Pampa Peronista 

Chubut: los números y un sinfín de suspicacias

Las 15 mesas que faltan escrutar (unos 2000 votos), la diferencia entre lo obtenido por las fórmulas de Gobernador y la de Diputados Provinciales y los votos impugnados en la categoría gobernador parecen ser las claves de un extraño resultado.      

Pese a que al día de hoy el Tribunal Electoral de Chubut no publicó los datos, vamos a intentar hacer un racconto de lo más importante de la votación del domingo, pero tengamos en cuenta que el escrutinio aún sigue y está abierto.

Eran 1133 mesas de las que se escrutaron 1118 (98,67%), quedado aún 15 mesas sin escrutar, de las cuales 3 son de Comodoro Rivadavia y se estima que serían aproximadamente 600/700 votos entre las 3 mesas. Unos 2000 en total.

Oficialmente los votos hasta este momento, el escrutinio arroja: 1) PJ Federal: 37.78% 2) FPV: 37.19% 3) UCR: 11.86% 4) Votos en Blanco 5.25%. 5) Coalición Cívica 1.74%, 6) Votos impugnados 1.44% y después vienen partidos vecinales como el PICH, PACH y el "vecinalista" Proyecto Sur.

La diferencia a hoy faltando escrutarse 15 mesas (2.000 votos se estiman, pero se desconoce a que ciudades son muchas de las mesas que faltan) es de 1501 votos (0.59%).

Contrariamente a lo que generalmente ocurre, la lista que supuestamente resultó ganadora para Gobernador (PJ Federal) perdió en lo que a diputados provinciales se refiere, rubro en el que, fue el FPV quien ganó por aproximandamete 250 votos (35.42 para el FPV y 35.33 para el PJ Federal).

La diferencia entre lo obtenido por las fórmulas de Gobernador (y Vice) y la de Diputados Provinciales son de 2.45% para el PJ Federal y 1.77% para el FPV. En el 2003 la diferencia (con un peronismo unido) fue de 1.2% y en el 2007 fue de 4.17%. Estas diferencias sirven para que veamos que cuando más grande es la diferencia es porque más alto fue el porcentaje de votos obtenido para la categoría de gobernador (2003: 45.59% y 2007: 76.72%) por lo cual la diferencia entre Buzzi y su lista a Diputados Provinciales es casi del doble a lo suele ser cunado se obtiene esta cantidad de votos. Además, nunca se dio a la inversa, es decir que el gobernador que resultó ganador, pierda en su lista a diputados, otro dato que genera suspicacia.

Un dato no menor es la cantidad de votos impugnados y en blanco para la categoría a Gobernador (las otras categorías no las podemos ver, porque aún no cargaron los datos en el tribunal electoral, a más de 24 horas de la elección). Con relación a los votos en blanco, desde el FPV en Chubut argumentan que la cantidad de votos en blanco (casi 14mil votos, un 5.25%) es un número razonable, para una elección donde no compiten muchas listas (y mucho menos si van dos listas del peronismo), cosa que no ocurrió en esta elección, ya que participan el FPV, el PJ Disidente, la UCR, CC, Proyecto Sur, PACH y PICH (estas últimas dos son vecinalistas), de esta forma el elector tenía prácticamente todas las opciones del abanico ideológico y entonces no se entiende tanto voto en blanco.

Los impugnados, tal vez a criterio del FPV reviste la mayor importancia porque ahí creen que les están "robando" la elección, ya que sostienen que el dasnevismo impugnó los votos de los miembros de la policía de la provincia que votaban en la escuela donde estaban cumpliendo el servicio de custodiar el comicio y no en la escuela donde le correspondería de acuerdo a su domicilio. El FPV sostiene que en el electorado policial, ganan con amplitud y que esto les daría la ventaja que dicen tener (ganar por 700 votos en toda la elección) ya que tres o cuatros días antes de veda Eliceche prometió un aumento salarial a los policías, esto sumado a que el ex jefe de la policía de Chubut milita en el FPV.

Otro tema que llama la atención en el kirchnerismo chubutense, es que el corte de boleta se dio solamente de manera puntualizada en las boletas del FPV y no en las del PJ Disidente. Por ejemplo, el FPV gana a Intendente en Comodoro Rivadavia por 5600 votos de diferencia y en Gobernador lo hace por 52 votos. O por ejemplo en Puerto Madryn donde Eliceche gana por casi 2800 votos y en la intendencia según los datos oficiales de este momento el FPV está perdiendo por 7 votos (con 200 votos impugnados, otro tanto recurridos y una urna impugnada por tener más votos que votantes).

Por último, el FPV también hizo denuncias de fraude en Trelew, donde tuvo la derrota más pronunciada en las dos categorías (Gobernador e Intendente) algo así como entre 5 y 7 puntos.

El miércoles arranca el recuento de votos. El FPV tiene la esperanza e íntimamente dicen tener la certeza de que los números los respaldan, de que el resultado anunciado oficialmente se corregirá a su favor.

Además, en el juego de sensaciones y comportamientos, especulan dentro del FPV que el tibio discurso de Das Neves dándose por ganador (siendo el una persona que si hay algo que le sobra es verborragia), la no exposición de Buzzi y la cautelosa cobertura de los medios nacionales anti kirchenristas, dan una pauta de que ni ellos mismos (el PJ Disidente) están convencidos del "triunfo".

La falta de transparencia de como se informaron los datos (los pocos datos, ya que aun no se sabe de manera pública para todo el país como votó cada ciudad) y la manipulación del escrutinio, suma aún más dudas a las  ya planteadas.

Resolverá la justicia electoral. El resultado está abierto.

Nota publicada en el blog La Pampa Peronista

La hora de la sangre y los negocios


MEMORIA ACTIVA

El reloj del golpe fue marcado por los civiles del partido sin votos que floreció en la Década Infame después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen y se quedó demudado en el 45 con la llegada del peronismo, Precisamente, al entreabrirse la puerta de la Casa de Gobierno, hacia también su ingreso el poder mas rancio de la Argentina. Al poco tiempo juraba como ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, y con el,  la legión de los integrantes del Partido Sin Votos. Conformaban toda la geografía del país. Desde la comuna mas pequeña hasta el ministerio de Economía. Había de todos los colores políticos, menos de los proscriptos de siempre.

EL 24 DE MARZO DE 1976. HABIA SONADO NUEVAMENTE LA HORA DE LA SANGRE Y LOS NEGOCIOS

El 24 de marzo de 1976 volvió a sonar en la Argentina la hora de la espada. El país ya lucía pintado con colores marciales en 1976, cuando la Junta Militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla asaltó el poder y derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo.

Dos decretos de 1975, el 2.270 y el 2.272, le habían dado el monopolio de la represión a las Fuerzas Armadas y la misión de “aniquilar a la subversión”. Los uniformes se habían incorporado al paisaje y a las pesadillas de la gente común.

El golpe fue, tan cantado que días antes los legisladores radicales habían retirado la estatua de Hipólito Yrigoyen del Congreso por temor a que fuera humillada, subrayaba el clima social con sordos ruidos de tanquetas y de aceros y repartía desde los medios de comunicación los rostros graves y cenicientos de quienes subían las escaleras de los palacios del poder público inflando aún más el espíritu carnicero que los dominaba.

Contaminando por unanimidad todos los medios de comunicación, la imagen del nuevo poder, a cargo de la Junta Militar de Videla, Emilio Eduardo Massera (Armada) y Orlando Ramón Agostini (Fuerza Aérea) podría sintetizarse como un monstruo uniformado con el cuchillo entre los dientes.

Esa hipermilitarización de la vida cotidiana, la designación de interventores con jinetas en todos los ministerios y gobernaciones, la seguidilla de bandos y comunicados en voz metálica y amenazante marcando el paso del comportamiento diario, entregaban la certeza de que se estaba ante una era castrense al ciento por ciento.

La casta ferrosa se adueñaba del poder y, a los exclusivos fines golpistas repartía, por un acuerdo del Equipo Compatibilizar Interfuerzas (ECI) formado en 1975, el 33 por ciento de la administración total del país para cada una de las armas de cielo, mar y tierra.

Pero entre tanta fanfarria se entreabría una puerta restauradora del poder civil más rancio de la Argentina. El que juraría como ministro era nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz (h.) acompañado por una troupe tan encorbatada como cuartelera, el Partido del Orden sin Votos, que se había desacomodado con la vigencia del sufragio universal y secreto, el que había vuelto por sus fueros con el golpe del 30 y la Década Infame, el que se había sentido desesperado y sin brújula con la sorpresa del peronismo en 1945

La hora de la la sangre y los negocios

MEMORIA ACTIVA

El reloj del golpe fue marcado por los civiles del partido sin votos que floreció en la Década Infame después del derrocamiento de Yrigoyen y se quedó en el 45 con la llegada del peronismo, Precisamente, al entreabrirse la puerta de la Casa de Gobierno, hacia también su ingreso, el poder mas rancio de la Argentina. Al poco tiempo juraba como ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, y con el,  la legión de los integrantes del Partido Sin Votos. Integraban toda la geografía del país. Desde la comuna mas pequeña hasta el ministerio de Economía.

EL 24 DE MARZO DE 1976. HABIA SONADO NUEVAMENTE LA HORA DE LA SANGRE Y LOS NEGOCIOS

El 24 de marzo de 1976 volvió a sonar en la Argentina la hora de la espada. El país ya lucía pintado con colores marciales en 1976, cuando la Junta Militar encabezada por el general Jorge Rafael Videla asaltó el poder y derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo.

Dos decretos de 1975, el 2.270 y el 2.272, le habían dado el monopolio de la represión a las Fuerzas Armadas y la misión de “aniquilar a la subversión”. Los uniformes se habían incorporado al paisaje y a las pesadillas de la gente común.

El golpe fue, tan cantado que días antes los legisladores radicales habían retirado la estatua de Hipólito Yrigoyen del Congreso por temor a que fuera humillada, subrayaba el clima social con sordos ruidos de tanquetas y de aceros y repartía desde los medios de comunicación los rostros graves y cenicientos de quienes subían las escaleras de los palacios del poder público inflando aún más el espíritu carnicero que los dominaba.

Contaminando por unanimidad todos los medios de comunicación, la imagen del nuevo poder, a cargo de la Junta Militar de Videla, Emilio Eduardo Massera (Armada) y Orlando Ramón Agostini (Fuerza Aérea) podría sintetizarse como un monstruo uniformado con el cuchillo entre los dientes.

Esa hipermilitarización de la vida cotidiana, la designación de interventores con jinetas en todos los ministerios y gobernaciones, la seguidilla de bandos y comunicados en voz metálica y amenazante marcando el paso del comportamiento diario, entregaban la certeza de que se estaba ante una era castrense al ciento por ciento.

La casta ferrosa se adueñaba del poder y, a los exclusivos fines golpistas repartía, por un acuerdo del Equipo Compatibilizar Interfuerzas (ECI) formado en 1975, el 33 por ciento de la administración total del país para cada una de las armas de cielo, mar y tierra.

Pero entre tanta fanfarria se entreabría una puerta restauradora del poder civil más rancio de la Argentina. El que juraría como ministro era nada menos que José Alfredo Martínez de Hoz (h.) acompañado por una troupe tan encorbatada como cuartelera, el Partido del Orden sin Votos, que se había desacomodado con la vigencia del sufragio universal y secreto, el que había vuelto por sus fueros con el golpe del 30 y la Década Infame, el que se había sentido desesperado y sin brújula con la sorpresa del peronismo en 1945.