domingo, 8 de mayo de 2011

"Por lo que veo por ahora voto por Cristina", aceptó De Mendiguren

POR LO QUE VEO POR AHORA, VOTO POR CRISTINA”, ACEPTO DE MENDIGUREN


EL TITULAR DE LA UNION INDUSTRIAL SOSTUVO QUE “DESPUES DE MUCHOS  TIEMPO TENEMOS UN MODELO DE DESARROLLO NACIONAL, Y SIN EMBARGO HAY ALGUNOS QUE NO SE DAN CUENTA DE LO QUE HA PASADO EN ESTOS ULTIMOS AÑOS”

DEFINICIONES TAJANTES.   “EN EL PAIS ESTA GARANTIZADA LA GOBERNABILIDAD POLITICA Y ECONOMICA, PERO HA VECES LA GENTE NO TIENE MEMORIA. NO HACE EL CLICK DE LA DIFERENCIA, `PORQUE NO SE PUEDE NEGAR QUE ESTAMOS MEJOR, PERO NO HAY RECUERDO, NO QUEDA ESO EN EL IMAGINARIO, Y LO QUEDA SIEMPRE ES QUE SE VA POR MAS”
  
EN EL TRAMO DE 1976 AL 2001, LA ARGENTINA FUE EL PAIS DEL MUNDO CON MAYOR VOLATILIDAD MACROECONOMICA, QUE NO SOLAMENTE NO CRECIO SINO QUE SE DES-DESARROLLO. ENSAYO CINCO O SEIS MODELOS ESOTERICOS, Y A ESO NO HAY UN INDUSTRIAL QUE PUEDA SOBREVIVIR” . PROFUNDIZO DE MENDIGUREN.


En unn nota realmente significativa por su claridad y conceptos, el titular de la Union Industrial Argentinas, enfaticamente sostiene que “Tenemos un modelo de de-sarrollo nacional después de muchos años”. La frase de Ignacio de Mendiguren, confeso desarrollista define su pensamiento durante una entrevista realizada por Roberto Navarro de Pagina 12.

De todas maneras también hay reclamos del flamante presidente-. “Es necesario solucionar el problema de los juicios por accidentes laborales y dar un marco a las negociaciones salariales, que, en algunos casos, son irracionales”, sostuvo. De Mendiguren, que volvió a la presidencia de la UIA en medio de una lucha interna que casi termina dividiéndola, asegura que podrá comandar la entidad. En la charla, el empresario alabó la convocatoria al diálogo, pero se manifestó remiso a propuestas del Gobierno como el reparto de utilidades con los trabajadores y el nombramiento de nuevos directores en las empresas en representación de la Anses.

–Usted fue presidente de la UIA. ¿Qué cambió en ese tiempo?

–Lo primero que encontramos es una sociedad que hoy debate política. Hoy está absolutamente garantizada la gobernabilidad política y económica. Antes no teníamos ni política y había un desbande o descontrol absoluto en lo económico.

–¿Esta visión es sólo suya o es compartida por la UIA?

–A veces la gente no tiene memoria. El argentino no hubiese vivido lo que ha pasado si hubiéramos aprendido de los errores. No hacen el click de la diferencia. No se puede negar que estamos mejor. Pero no hay recuerdo, no queda eso en el imaginario. Lo que queda es que siempre se va por más, que hay una tendencia a las soluciones mágicas. Hoy, si bien tenemos que corregir cosas y agregar un salto cualitativo a lo que estamos haciendo, jamás podemos pensar en tentarnos con políticas pendulares.

–En el marco de las diferencias que mantiene con actores importantes de la UIA, ¿tiene la fortaleza y la representación para negociar en los términos que plantea en su discurso?

–Yo creo que sí. Y aquellos que queden todavía con algunas dudas, tienen que sacárselas: uno no puede quedarse quieto, en el mismo lugar. Hay que tener en cuenta que entre 1976 y 2001 la Argentina fue el país del mundo con mayor volatilidad macroeconómica, que no solamente no creció, sino que se des-desarrolló. Fue un país que ensayó cinco, seis modelos económicos esotéricos. Un industrial, que vive esencialmente del largo plazo, ¿cómo sobrevive a eso? Todavía hay quienes no creen que esto que hoy pasa vino para quedarse. Todavía piensan si no se cambiarán las reglas de juego nuevamente.

–¿Cuál es su opinión sobre la gestión del Gobierno?

–El Gobierno tiene una definición del rumbo muy clara. Cuando uno escucha a la Presidenta diciendo que el eje es el crecimiento, el mercado interno, sostener el agregado de valor, cambiar la matriz productiva, que es en definitiva la única forma de lograr la redistribución del ingreso en forma sustentable, es evidente que existe un modelo nacional por primera vez en muchos años. No tengo recuerdo de otro momento en el que hayan coincidido tanto las políticas de un gobierno con lo que obtuvieron los industriales.

–¿En qué discrepa con el Gobierno?

–A veces veo que el Gobierno se enoja porque no hay inversiones en la medida en que debería haber. Más que enojarse deberían preguntarse ¿por qué será? ¿Qué le pasa al empresario, qué le preocupa? ¿Por qué no se juega más? Yo creo que hay que mandar señales más claras de que esto viene para quedarse. Y esas señales no las veo cuando hay cosas fáciles de resolver que aún no resolvimos. Por ejemplo, el tema de las pymes y las ART. Hoy en día hay dos mil millones de dólares en juicios sobre la cabeza de todas estas pymes. Esto pasó por dejarlo en manos de los abogados y no tomarlo nosotros, empresarios y trabajadores. Cuando ven que todavía, después de tanto tiempo, no pudimos resolver cosas como el financiamiento también se genera incertidumbre. Las pymes siguen sin acceso al financiamiento. Otro tema sin resolver es la disputa salarial. Hay un alto grado de incertidumbre por no haberle dado un cierto marco a la puja. Uno ve que un gremio que busca posicionarse pide lo que el otro sector no puede; esto no tiene racionalidad. De lo único que hay certeza es sobre el tipo de cambio. Con el resto de las cosas hay incertidumbre: la puja, los costos laborales.

–¿Qué opinión tiene sobre el rol del Estado en la actualidad?

–Yo soy un desarrollista y creo que se necesitan medidas concretas para saber a dónde queremos ir. En esto el rol del Estado es clave, es el que fija ritmos, prioridades. Sobre todo cuando tenemos que arbitrar en un mercado donde la redistribución del ingreso tiene que ir acompañando el crecimiento. Es este proceso que Argentina va a profundizar, va a pasar del crecimiento al desarrollo. Muchas de las cosas que se lograron en este período no hubieran sido posibles sin la intervención del Estado. Pero en algunos sectores no es buena la intervención, por ejemplo en el control de precios, que sólo sirve en el corto plazo. En eso creo que nos pasamos de vuelta y en el tiempo.

–¿Está de acuerdo con que la Anses tenga los directores que le corresponden en las empresas en las que tiene acciones?

–Es una discusión muy válida. Cómo garantizar las inversiones, la plata de los jubilados, que tengan todos los derechos y garantías que necesitan. Pero hay un tema puntual: al momento de establecerse las reglas para esas inversiones, había un límite, que era el cinco por ciento: algo razonable. Buena o mala, esa era la condición. Que el empresario, después de eso encuentre que porque cambió el régimen cambiaron las condiciones, me parece que no es bueno.

–¿Cómo es su relación con Hugo Moyano?

–Me ha tocado la figura del titular de la CGT más duro de la historia del sindicalismo argentino. Nunca un secretario general perteneció a uno de los sectores más fuertes, como lo es ahora. Es una persona que por sus características siempre va por todo, defiende fuertemente a los trabajadores. Es el que me ha tocado. Tengo con él una relación de muchos años. Tenemos diferencias, sobre todo metodológicas. Pero es con quien yo tengo que construir y así lo voy a hacer


POR LO QUE VEO POR AHORA, VOTO POR CRISTINA”, REVELO MENDIGUREN

Da la impresión de que en el núcleo central de las políticas del Gobierno coincide. ¿Va a votar a Cristina?

–Por lo que veo hasta ahora, sí. Aparte, todavía no he escuchado cuáles son las propuestas alternativas. No puedo cambiar si no sé lo que me proponen. Reconozco un cambio también por parte del Gobierno en los últimos tiempos. Yo lo he vivido personalmente. Por ejemplo, el hecho de habernos convocado después de un discurso que no era oficialista. Si yo digo que apoyo al Gobierno, o a las medidas de este Gobierno, es porque la industria creció un 90 por ciento después de la crisis. La industria del calzado este año produjo 114 millones de pares en la Argentina. Tenemos 35 institutos de investigaciones de biociencia (el mayor número per cápita de América latina), somos líderes en la aplicación de organismos genéticamente modificados, Argentina es el principal productor mundial de biodiésel y principal exportador. Pocos países en el mundo tienen una industria farmacológica en la frontera técnica del conocimiento. Industrias que compiten en el mercado internacional como la de software, que están en franco desarrollo. Es un país industrial, con una alta potencialidad productiva y tecnológica. Es algo que nos llena de orgullo; pocas naciones producen ochocientos mil autos y millones de toneladas de acero por año. Esto hicimos en estos años. Yo no necesito decir que soy kirchnerista, yo soy presidente de la UIA, y como tal, lo que tengo que hacer es mirar los números de la industria. Estos son los que
analizo, y son objetivos

Cuando las encuestas comienzan a hablar


CUANDO COMIENZAN A HABLAR LAS ENCUESTAS

EN VARIOS SONDEOS DE DISTINTOS MATICES POLITICOS, TANTO ROSSI COMO BONFATTI, APARECEN COMO LOS QUE LIDERAN LAS INTERNAS EN EL JUSTICIALISMO Y EN EL FRENTE PROGRESISTA

EN EL CASO DE LA COALICION OFICIALISTA POR UN LADO ESTA LA ENCUESTA DE LA LICENCIADA NORA VENTRONI QUE LO DA LEJOS A BONFATTI DE GIUSTINIANI, PERO NO HAY QUE OLVIDARSE QUE ESOS NÚMEROS PROCEDEN DE UNA REPARTICICION OFICIAL.  DISTINTOS SON LOS PORCENTAJES DE ARESCO EN DONDE GIUSTINIANI APARECE A POCOS PUNTOS DEL HOMBRE DE BINNER

EN LA GEOGRAFIA JUSTICIALISTA, EN TODOS LOS CASOS AGUSTIN ROSSI MARCA DIFERENCIAS CON BIELSA Y PEROTTI, AUNQUE EN ESTE ULTIMO SE NOTA UN AVANCE DE- RAFAELINO SOBRE EL EX CANCILLER, DONDE PARA ALGUNOS QUEDO RELEGADO AL TERCER PUESTO.

De acuerdo a un informe de Rosario 12, cuando solo  faltan 14 días para las elecciones internas obligatorias en la provincia, los candidatos empiezan a chequear los últimos sondeos para determinar cómo juegan sus chances en el sprint final. En ese marco, el sector del candidato a gobernador Antonio Bonfatti no pudo ocultar su alegría ante los resultados de la encuesta que le entregó la licenciada Nora Ventroni que lo ubica por encima de su competidor más fuerte en la interna del Frente Progresista, el senador Rubén Giustiniani. Por su parte, en el peronismo Agustín Rossi sigue analizando con sus colaboradores cifras que le son favorables en la interna y en la general; mientras que Omar Perotti parece recuperar firmemente terreno electoral ante Rafael Bielsa.

Según la encuesta realizada por la licenciada Nora Ventroni para el Centro de Estudios Municipales y Provinciales (Cemupro), el binomio integrado por Antonio Bonfatti y Jorge Henn obtiene entre los votantes del FPCyS un 43,5 por ciento de las preferencias (17,3% del total de votantes), frente a un 31,9 por ciento de su inmediato seguidor, Rubén Giustiniani (que corresponde al 12,7% del total de votantes).

En tanto, Mario Barletta muestra un 20,6 por ciento (8,2% del total de votantes), y Luis "Changui" Cáceres, un 0,8 por ciento (0,3% del total de votantes).

La encuesta tomó una muestra de 1.411 casos efectivos, con un tipo de relevamiento domiciliario, e incluyó a ciudadanos de la provincia con 18 años o más, de ambos sexos. Se realizó en las ciudades de Reconquista, Vera, Rafaela, Sastre, Santa Fe, Santo Tomé, Gálvez, Rosario, Villa Gobernador Gálvez, Villa Constitución, San Lorenzo, Cañada de Gómez, Firmat y Venado Tuerto.

Por su parte, el precandidato a gobernador del justicialismo Agustín Rossi aparece liderando la intención de voto en las elecciones internas del 22 de mayo, mientras en el Frente Progresista en ese lugar aparece Rubén Giustiniani. Estos son sólo dos datos que resaltan en la última encuesta de intención de voto realizada por Retamar y Asociados, a través de 1000 llamados telefónicos en toda la provincia. El sondeo tiene otros puntos interesantes: muestra a Omar Perotti con un cómodo segundo lugar en la interna peronista.

Para Alejandrina Retamar, dentro del Frente Santa Fe para todos aparece Rossi encabezando la intención de voto, seguido de cerca por Perotti quien exhibe un 10,9 por ciento y un poco más atrás aparece Rafael Bielsa con un 7,8 por ciento.

Pero para los analistas cercanos a Rossi, sigue teniendo vigencia el trabajo que les entregó Aresco en los últimos días de abril. En ese sondeo el diputado nacional y candidato del Frente Progresista aparece con una intención del voto del 20,2 por ciento, seguido por Rafael Bielsa y Omar Perotti ubicados cerca del 8 por ciento. En el mismo trabajo, para el Frente Progresista se impone con escasa diferencia, Antonio Bonfatti con 13,5 por ciento a Rubén Giustiniani que tiene un punto menos. En esta consulta el cómico Miguel Del Sel y el intendente y candidato a gobernador Mario Barletta, casi tienen un empate

sábado, 7 de mayo de 2011

Lejos de las presidenciales sin aliados y con crisis interna

LEJOS DE LAS PRESIDENCIALES, SIN ALIADOS Y CRISIS INTERNA


MACRI LANZO SU CANDIDATURA A….JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD ENTRE GLOBOS Y REMERAS DE COLORES EN UNA FIESTA TIPO CIRCENSE EN LA QUE NO ESTUVO TORRES DEL SEL

DESCONCIERTO, DESAZON, INCERTIDUMBRE DEL QUE FUE OTRORA EL CANDIDATO PREFERIDO DE LA DERECHA Y DEL MONOPOLIO MEDIATICO



Mauricio Macri, entre globos y remeras de colores, se la jugó por su reelección en el distrito porteño. Muy lejos en las presidenciales y con una pelea intestinota hacia adentro de su partido, el expresidente de Boca buscará otro mandato en la Ciudad.
 La información ya se manejaba hace varios días; Macri declinaría su ilusión presidencial para ir por la reelección en el ámbito porteño. Las razones fueron dos: sus magros números en las encuestas en el ámbito nacional, y la interna por la sucesión en el ámbito porteño que estaban desangrando al PRO.

Hoy, en una fiesta circense, Macri terminó de bajarse de la carrera presidencial y anunció que irá por la reelección en la Ciudad e hizo un llamado a la "unidad nacional" en un discurso breve.

Al mismo tiempo, explicó que el PRO formará parte de alguna opción nacional en las elecciones presidenciales de octubre.

"Estoy convencido que el lugar para hacer mejor aporte para la Argentina que todos queremos es la Ciudad de Buenos Aires", señaló Macri en su breve discurso.

"Les pido con mucho orgullo y con mucha humildad que me acompañen en éste nuevo desafío que es la reelección en la Ciudad de Buenos Aires", continuó el candidato del PRO.

De ésta manera, Macri buscará cuatro años más de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien las encuestas lo dan primero en intención de voto, por ahora el candidato del PRO deberá ir a una segunda vuelta con el candidato que elija el Frente Para la Victoria.

Habrá que ver también cómo impacta la candidatura de Pino Solanas en el distrito, otro actor que se había lanzado con fuerza en la carrera presidencial pero que luego debió bajarse por su baja intención de voto en el ámbito nacional.

En el acto, el PRO y sus seguidores intentaron hacer pasar por fiesta, lo que en definitiva fue la declinación de una candidatura presidencial que Macri veía como muy factible hace poco más de un año. El partido que gobierna la Ciudad desde hace casi cuatro años nunca logró un importante armado en el interior del país y al mismo tiempo, la gestión del Gobierno Nacional mejoró la intención de voto de la Presidenta Cristina Kirchner y echó por tierra la candidatura presidencial de Macri.

Aún así, el PRO intentó festejar la candidatura de Macri aunque el humor dentro del partido no fuera el más alentador

DESCONCIERTO, DESAZON, INCERTIDUMBRE Y BRONCA
Por Néstor Leone. Revista Debate

Desconcierto, desazón, incertidumbre, bronca. Ésos parecen ser, por estas horas, los denominadores comunes entre dirigentes y operadores PRO, tanto porteños como del resto del país. Mauricio Macri ha declinado sus chances de competir por la carrera presidencial y tiene pensado revalidar sus credenciales como jefe de gobierno en la Ciudad. Y parece que la noticia no ha conformado a nadie, ni siquiera a quienes militaban por la reelección como apuesta primaria. Cuestiones de forma en la decisión final, alegan algunos como razón para tanto inconformismo; secuelas negativas en la imagen ante tanta indefinición nociva, señalan otros. Lo cierto es que el PRO y su candidato más taquillero quedaron enredados en una secuencia de internas no saldadas, arrebatos personalistas y operaciones cruzadas de la que mucho le cuesta salir y que amenaza con complicarle las chances en el distrito que gobiernan desde hace casi cuatro años.

El primer reproche, casi al unísono, parece dirigido al propio Macri. Le adjudican falta de tacto político para manejar la situación y el hecho de que la ausencia de precisiones se haya convertido en un perjuicio concreto y no en un factor sorpresa. Ligado a esto, los más duros, hablan directamente de fallas groseras en la conducción de la fuerza y en déficits severos en materia de liderazgo. Macri tomó nota y no se quedó atrás. En las últimas reuniones con ministros y allegados cuestionó la facilidad con la que la decisión que iba a tomar se había filtrado en los medios de comunicación apenas él la había dado a conocer en la más hermética intimidad. A algunos les endilgó deslealtad; a otros, falta de compromiso con la causa. En todos los casos, mostrando su disgusto con el estado de cosas dentro del PRO y con un semblante que no escapaba a la sensación promedio de la fuerza. Consciente, quizá, de lo mucho que tendrá que trabajar para apuntalar los ánimos de su propia tropa y que tendrá que eludir dardos envenenados de opositores que le enrostrarán una imagen de dirigente de cabotaje y medroso.

Se sabe, Macri vuelca su mirada otra vez hacia la Ciudad muy a su pesar. Casi a desgano y por descarte, presionado por las circunstancias. Pero su voluntad era dar el salto nacional y representar al votante anti K en las elecciones de octubre. O, en todo caso, con una buena performance, convertirse en líder indiscutido de la oposición de cara a 2015. Su desapego por la gestión local resultaba conocido; también su voluntad por debatir en términos de proyecto de país. Y ambas eran razones que apuntalaban el proyecto presidencialista. Los más insidiosos, no obstante, hablaban de su deseo de jugar a todo o nada para, si era nada, tributarle más tiempo a sus viajes, a su hijo en camino y a su relación con la empresaria Juliana Awada sin el molesto ojo avizor de los medios. No pudo ser. Ahora tendrá que lidiar con preguntas incómodas sobre promesas de campaña no cumplidas y desatinos acumulados en la gestión cotidiana. Y, de ganar, tendrá que volver a sobreactuar un papel de víctima casi permanente de un gobierno nacional, ajeno y distante.

La opción presidencial, por cierto, tenía sus complicaciones. Severas, sostenían quienes impulsaban la candidatura porteña. Y, de alguna manera, fueron las que dieron vuelta el fiel de la balanza. Por un lado, el crecimiento de la imagen de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego de un bienio de sobresaltos, y la posibilidad del candidato del PRO de no hacer una elección digna de sus pretensiones. Las encuestas (todas), hasta aquí, hablan de eso. Por el otro, la ausencia de una estructura nacional propia, la escasez de aliados de peso en territorios sin presencia partidaria y la comprensión tardía de que el alto nivel de conocimiento como ex presidente exitoso de Boca Juniors no podía sustituir de ninguna manera el necesario trabajo de armado político, la formación de cuadros y el trajinar por las rutas del país más que por los estudios televisivos. Claro, razones internas y de cabotaje también había. Por ejemplo, las recurrentes peleas entre los candidatos a reemplazarlo en la Ciudad (Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta), la certeza de que ninguno de ellos le garantizaba una buena elección en su distrito de cabecera y la presión de algunos empresarios amigos para no resignar negocios compartidos. Razones, en definitiva, que tuvieron su peso.
  
REVUELO INTERNO

La versión más escuchada sobre estos hechos dice que Macri había tomado la decisión el lunes 2, luego de una reunión con su mesa chica, pero que ya la venía madurando desde hacía, por lo menos, diez días. La iba a comunicar el sábado 7, para que fuese tapa de los diarios del domingo. Y, según se narra, le habría prometido algún dato extra al diario Clarín. Nada de eso pudo corroborarse. Entre otras cosas, porque los hechos se precipitaron. En la tarde del martes 3, la decisión de Macri corría como reguero de pólvora y modificó parcialmente los planes del ingeniero. La filtración, según esta versión, habría sido una muestra de disgusto de parte de quienes se contaban en el sector de los perdedores o, por lo menos, que más habían hecho por la candidatura presidencial del jefe de Gobierno. Pero, claro, no fue la única. Por ejemplo, circuló que el trascendido había sido una operación de una línea interna del macrismo para cortar abruptamente con la indefinición. Y también se rumoreó que había sido una contraoperación de otro sector para revertir la decisión ya tomada.

Lo cierto es que la noticia causó mucho revuelo. Incluso entre quienes podían contarse como virtuales ganadores de la compulsa interna. Por ejemplo, Michetti. “A mí, Mauricio no me avisó nada”, se la escuchó decir por los pasillos de Diputados, absorta. Solicitada por Debate, una fuente cercana a Michetti dijo que la diputada no iba a hacer declaraciones porque había ya “mucho ruido y no quería aportar el suyo”. La posibilidad de que un armado improvisado pudiera tenerla a ella con un rol importante (¿vice de una fórmula encabezada por Felipe Solá?) lograron contenerla. Quizá tanto como la promesa de “emprolijar” las cosas o la necesidad de ganar espacios en las listas de legisladores y/o convertirse en electora del vicejefe. En esa carrera ya se anota la ministra María Eugenia Vidal, enemistada con Michetti y funcionaria mimada de Macri, quien tendría las mayores posibilidades. El sector de Michetti, se sabe, pretende que sea el también ministro Hernán Lombardi, mientras que los sectores de raigambre peronista dentro del PRO hacen fuerza para que el candidato sea Diego Santilli.
Pero más que Michetti, quienes conocen el paño en el PRO señalan al empresario Nicolás Caputo y al consultor Jaime Durán Barba como los verdaderos ganadores y, en cierta medida, los grandes “decisores” en esta circunstancia. Un legislador consultado por Debate lo corrobora, sin dejar de señalar su bronca ni de mencionar las marcas que la medida podría dejar en la candidatura local de Macri. ìNicolás Caputo y Durán Barba fueron clave en la decisión. Y el efecto cagazo, sin dudaN, fue una de las frases que dejó en ese sentido.

A Durán Barba, asesor de máxima confianza del ingeniero, se le atribuye la idea de que “no hay posibilidades ciertas de ganar frente a Cristina” y que sólo Macri puede retener la Ciudad. A Caputo, amigo de toda la vida de Macri, se le endilga el recelo por los cuidados de la entente negocio-gestión. La bronca de la línea peronista del PRO -Cristian Ritondo, Emilio Monzó y Humberto Schiavoni, entre otros- con el ecuatoriano es histórica (intento de “desperonización” mediante, en campañas anteriores) y, según cuentan, casi se convierte en un episodio de pugilato en esa reunión del lunes 2, de no haber mediado el propio Macri. En Ezeiza, al pie del avión que lo llevaría a Quito, Durán Barba se excusó de hablar con Debate. De Caputo poco más se sabe, de viaje por Estados Unidos.

Por lo que pudo verse hasta aquí, estas idas y vueltas dentro del macrismo amenazan con dejar más de una herida abierta. Por ejemplo, ya se puso en la mira a Federico Pinedo, diputado nacional, eje de la estrategia nacional del PRO y uno de los más entusiastas promotores de la candidatura presidencial de Macri. De gira oficial por el Vaticano, Pinedo no estuvo en los momentos clave de la discusión y eso, aliados internos, se perjuran no perdonárselo. Pero no es lo único. Por un lado, la retirada hacia lo local ha dejado menos espacios y candidaturas en disputa, cosa que ya anticipa una pelea con dosis variadas de ferocidad. Por el otro, la posible designación del rabino Sergio Bergman como primer candidato a legislador puso en pie de guerra a los políticos .de carrerad con los  recién llegadosr. “La meritocracia es un esfuerzo inútil en el PRO“, fue el modo de mostrar su descontento por parte de uno de ellos ante Debate.

OCTUBRE

Si en el PRO-Capital las rencillas están a la orden del día, la desazón y la incertidumbre entre los dirigentes del interior del país se reproducen de manera ampliada. “No ir con candidato propio en la nacional es una locura. En octubre hay que presentar listas de diputados... ¿qué hacemos?, señala un dirigente que conoce de cerca el difícil armado de un partido al que tanto le cuesta trascender más allá de la General Paz. Y menciona los casos de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, como los más graves, por ser los distritos donde el PRO intentaba hacer pie con una estructura propia. “Nos quieren matar”, señala ese mismo dirigente para completar la idea y darle la intensidad que cree que el tema amerita. El más perjudicado, en ese sentido, parece ser Jorge Macri, primo de Mauricio, quien depende de una fórmula nacional de peso no sólo para hacer una buena elección distrital sino también para negociar espacios en las listas. Para el Macri bonaerense, está claro, no es lo mismo negociar con un candidato presidencial propio y de peso, que hacerlo sin él. La decisión de volver a abrir un canal de diálogo con Francisco de Narváez habla de eso. Y las reticencias del empresario para atenderlo, también.

Algo similar sucede en Santa Fe, donde el cómico Miguel del Sel apenas puede ocultar su fastidio con el ingeniero, luego de que éste le haya prometido hace unos meses, en Mar del Plata, que iría por la presidencia y que lo apoyaría en su incursión política. Poco de eso existe hoy. “Acá hubo una decisión de no tener partido. Se creyó que era mejor pagarle a Durán Barba que pagar una estructura”, fue la respuesta que obtuvo Debate cuando se le preguntó a un dirigente nacional sobre la cuestión. Consideración que fue seguida de la desazón que le provocaba ceder la centralidad opositora a Ricardo Alfonsín y no aprovechar la orfandad del espacio de centroderecha. En un sentido parecido, un dirigente porteño de tradición peronista marcaba las dificultades que había tenido la fuerza para tender puentes hacia sectores del justicialismo no kirchnerista. “En el PRO hay esa cosa medio gorila que impide hablar en serio con Duhalde. Igualmente, habrá que ver qué pasa con el relanzamiento en el Luna Park. La interna frustrada con Rodríguez Saá también pesa, calibraba, no sin antes advertir que la distancia con este sector podía acarrearle a Macri otro dolor de cabeza: la posibilidad de que el despecho termine de candidatear a Martín Redrado por este sector, hecho que podría restarle valiosos puntos al candidato PRO.

Lo cierto es que el PRO no tiene todavía un plan claro para octubre. Y eso preocupa filas adentro, tanto como le entusiasma al radicalismo que un espacio opositor importante quede vacante. El viaje de hace unos días de Macri a Córdoba para entrevistarse con el diputado Oscar Aguad, candidato a gobernador por esa provincia, dio muestras de ese nuevo estado de cosas. “La reunión con Aguad muestra lo desesperado que está Macri. Fue una señal de debilidad muy grande. Fue al pie con un tipo que no decide estas cosas”, fue la definición que dejó a Debate una importante fuente radical, quien a su vez negó que existieran negociaciones en marcha entre ambas fuerzas ni que pudieran darse acuerdos explícitos y formales con la centroderecha. “La fórmula radical será socialdemócrata, respetando el espíritu del partido. Ahora, si otros espacios quieren venir con nosotros nadie les va a pedir nada, ni ellos estarán en condiciones de exigirnos algo”, sostiene el dirigente. Para este sector del radicalismo, que tiene su peso en la Ciudad, el ideal sería una candidatura de Alfonsín con Hermes Binner (o Roberto Lavagna, si el santafesino pierde en la interna socialista), con la posibilidad de contener al GEN de Margarita Stolbizer y de sumar a De Narváez, con una lista de adhesión, como la llaman. De darse esto, el PRO podría recibir otro revés a nivel nacional.

Lejos de los tiempos en que pensaba que la Ciudad podía convertirse en un perfecto trampolín para sus aspiraciones presidenciales (las únicas, las verdaderas), Macri vive estos días atravesado por sensaciones extrañas. Con una decisión casi a desgano, muy a su pesar y por descarte, sólo parece pedir que 2011 le asegure su subsistencia política.